Publicado el viernes 04 de abril del 2025

  ¿Qué es el multilateralismo climático?

El multilateralismo climático se refiere al marco por el cual los países del mundo colaboran de forma coordinada para hacer frente al cambio climático. Este enfoque implica compartir responsabilidades y tomar decisiones conjuntas para mitigar el calentamiento global. Desde la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro, la lucha contra el calentamiento global ha sido impulsada por un proceso multilateral impulsado por las Naciones Unidas, que reúne a todos los Estados en torno a un objetivo común: limitar el aumento de la temperatura global, un desarrollo sostenible y proteger el planeta.

¿Qué es el enfoque multilateral?

En lugar de imponer reglas uniformes, este modelo permite que los países negocien de forma continua y ajusten sus compromisos según los avances científicos, tecnológicos y económicos. Las COP (Conferencias de las Partes) son el principal foro donde se negocian estos acuerdos, dando lugar a instrumentos clave como el Acuerdo de París firmado en la COP21 de París, que tiene como meta limitar el calentamiento global a final de siglo por debajo del 1,5 °C, en comparación con los niveles preindustriales a través de la neutralidad de los países en 2050. 

Beneficios de acciones dentro del mundo multilateral

La cooperación multilateral es esencial para enfrentar desafíos globales que ningún país puede resolver por sí solo, como el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, las pandemias y las crisis migratorias. Los beneficios de esta acción incluyen:

  • Coordinación global: Actuar con coherencia y evitar esfuerzos aislados o contradictorios.
  • Equidad global: Reconocer que los países tienen diferentes responsabilidades y capacidades.
  • Acceso a financiamiento internacional: Apoyar a los países más vulnerables.
  • Manejo compartido de recursos globales: Colaborar en la gestión de océanos, el aire, los bosques o el agua.
  • Diplomacia climática: Fomentar la paz, la estabilidad y la confianza entre naciones.
  • Innovación en Gobernanza: Facilitar la colaboración entre gobiernos, empresas, ONG y ciudadanos, promoviendo la sinergía entre diversos niveles y sectores.

Además, los organismos multilaterales —como el Fondo Verde para el Clima, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y los bancos de desarrollo regionales— ofrecen apoyo técnico, financiero y político para avanzar en acciones medioambientales eficaces y sostenibles.

¿Cuál es la situación actual del multilateralismo climático?

Actualmente se ve amenazado por el auge de corrientes políticas que priorizan el nacionalismo y los intereses a corto plazo, lo que impacta negativamente en la lucha contra el calentamiento global. Líderes como Donald Trump o Javier Milei, contrarios a la cooperación ecológica internacional, ha supuesto un retroceso preocupante en los esfuerzos globales por abordar esta crisis. La retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de París y el fomento de los combustibles fósiles contradicen directamente los compromisos internacionales adquiridos para limitar el aumento de la temperatura a menos de 1,5  °C. A ello se suman tecno-oligarquías que influyen en la economía, la tecnología y los datos, actuando sin estar sujetas a normas globales.

¿Cómo proteger la cooperación multilateral?

Ante los desafíos actuales, proteger esta cooperación multilateral requiere una estrategia clara y comprometida basada en cinco ejes fundamentales:

  1. Reforzar la legitimidad de estos acuerdos: Implementando mecanismos de seguimiento, transparencia y rendición de cuentas para que las decisiones tomadas en las COP se traduzcan en políticas nacionales efectivas.
  2. Diversificar las alianzas: Incluir no solo a gobiernos, sino también al sector privado, las ciudades, las instituciones científicas y la sociedad civil organizada en el proceso.
  3. Aumentar la financiación climática: Asegurar que los fondos prometidos lleguen y se utilicen con eficacia, especialmente para los países más vulnerables.
  4. Integrar la acción medioambiental en todas las políticas públicas: Promover una transformación transversal que abarque salud, energía, transporte y educación.
  5. Defender la solidaridad internacional: la justicia climática y la idea de que los problemas globales requieren respuestas globales, no repliegues ni soluciones individuales.

Importancia del multilateralismo ambiental

A pesar de las tensiones internacionales, esta estrategia ecológica no está derrotada. Por el contrario, en muchos frentes se están consolidando alianzas estratégicas y formas innovadoras de cooperación que refuerzan la respuesta global a la adaptación al cambio climático.

Por un lado, la Unión Europea sigue desempeñando un papel vital al promover políticas ecológicas ambiciosas y de diplomacia verde. No solo mantiene su compromiso con el Acuerdo de París, sino que lidera el despliegue del Pacto Verde Europeo, establece mecanismos como el ajuste por carbono en frontera y promueve acuerdos bilaterales con países como Canadá y América Latina para avanzar en la transición energética, la innovación tecnológica y la cooperación financiera.

Al mismo tiempo, China ha reforzado su posición como potencia clave en la economía verde, dominando el mercado de energías renovables, vehículos eléctricos y tecnologías de almacenamiento y aumentando su participación en iniciativas de financiación internacional, especialmente en países en desarrollo, como parte de su visión de “civilización ecológica”.

Por otro lado, países del Sur Global, como Sudafrica, están asumiendo un liderazgo creciente en foros internacionales, articulando sus demandas en materia de justicia climática, resiliencia y acceso a financiación. Estas voces fortalecen la pluralidad del multilateralismo y recuerdan que ningún bloque geopolítico puede avanzar por sí solo.

El verdadero potencial transformador de esta estrategia se revela en el impulso de los actores no estatales.Ciudades, regiones, empresas, universidades, organizaciones sociales e incluso comunidades locales son agentes clave de implementación de políticas y la presión política. En este contexto, la Agenda Global de Acción Climática constituye un pilar fundamental. Esta iniciativa articula la acción desde una lógica inclusiva y colaborativa. Por ello, promueve:

  • Alianzas público-privadas para avanzar en soluciones concretas y escalables.
  • Iniciativas sectoriales en transporte, uso del suelo, agua, océanos y energía.
  • Plataformas de intercambio de conocimiento para acelerar la innovación y la replicabilidad.
  • Movilización de inversiones ecológicas hacia proyectos con alto impacto en mitigación y adaptación.
  • Seguimiento y reporte de compromisos voluntarios para fomentar la transparencia y la confianza.

En conclusión, el multilateralismo no depende exclusivamente de las coyunturas políticas nacionales, sino que se nutre de una red compleja de actores con capacidad de incidencia, resiliencia y visión a largo plazo. Ante una crisis medioambiental que no espera, la única salida posible es colectiva. El multilateralismo, aunque imperfecto, sigue siendo la mejor herramienta que tenemos para avanzar hacia un futuro más justo, seguro y sostenible. Abandonarlo sería renunciar a nuestras mejores herramientas para construir ese futuro.