Fin de los combustibles fósiles: clave para el clima
Combustibles fósiles y cambio climático
En la actualidad, los impactos del cambio climático son cada vez más visibles y devastadores, manifestandose en récords de temperatura, fenómenos meteorológicos extremos, incendios forestales, inundaciones y desplazamientos forzados. La ciencia lo ha dejado claro: la principal causa del calentamiento global es la actividad humana, en especial la masiva quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural.
Cada día, se liberan a la atmósfera más de 114 millones de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente dióxido de carbono (CO₂). Esta acumulación excesiva de CO₂ provoca un efecto invernadero descontrolado, atrapando calor y alterando el equilibrio climático, con su consecuente aumento de la temperatura, que ha permitido el desarrollo de la vida tal como la conocemos.
Causas de la crisis climática
Aunque existen múltiples fuentes de emisiones —como la agricultura, la deforestación o el transporte— el uso de combustibles fósiles representa el mayor contribuyente a esta crisis. Actualmente, más del 80 % de la energía mundial proviene de estas fuentes contaminantes. Además, su impacto en la salud pública es innegable: contaminan el aire, los suelos y el agua, afectando directamente a millones de personas en todo el mundo.

Fuente: https://www.iea.org/world/energy-mix
Transformación necesaria: ¿cómo y cuándo debemos cambiar para mejorar nuestro futuro?
En un mundo cada vez más afectado por la crisis climática, surge un imperativo ineludible: la transformación necesaria para asegurar un futuro sostenible. Nos planteamos tres preguntas que resumen el dilema global frente a la crisis climática:
- ¿Debemos cambiar?: La respuesta es un contundente: sí. Las alarmantes conclusiones del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) destacan la urgencia de nuestro desafío global. La evidencia científica es contundente y los efectos sociales y económicos de no actuar son devastadores.
- ¿Podemos cambiar? Las soluciones existen y son viables. Las innovaciones en energías renovables (solar, eólica, hidroeléctrica) han demostrado ser viables, reducido sus costes de forma exponencial y en muchos casos, son más económicas que las fuentes de energía fósil.
- ¿Vamos a cambiar? Esta es la pregunta que sigue en disputa y cuya respuesta depende de la voluntad política, la acción económica y la movilidad ciudadana.
La diplomacia climática en acción
El proceso de negociación multilateral entre países, a través de las Conferencias de las Partes (COP), ha sido clave en la construcción de un consenso global, de manera que, en lugar de imponer compromisos uniformes, el enfoque ha sido generar un proceso dinámico que permita a los países avanzar conforme a sus capacidades y contextos.
Un hito reciente en la lucha contra el cambio climático fue la COP28 de Dubái en 2023, donde se reconoció por primera vez en un acuerdo final la necesidad de una transición justa y ordenada fuera de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos. Este acuerdo establece el objetivo de conseguir reducir las emisiones y alcanzar cero emisiones netas para 2050, destacando la importancia de implementar políticas que promuevan la sostenibilidad. Además, se acordó avanzar en la eliminación de subsidios ineficientes a los combustibles fósiles, los cuales no solo afectan el medio ambiente, sino que tampoco contribuyen a aliviar la pobreza energética ni a facilitar transiciones justas hacia energías más limpias.
El liderazgo de España en la lucha climática
España ha demostrado su liderazgo en este proceso comprometiéndose en la COP28 a eliminar dichos subsidios ineficientes en una Declaración adicional y uniéndose a la coalición liderada por Barbados, Francia y Kenia para explorar mecanismos fiscales que graven sectores altamente emisores, como el transporte marítimo y aéreo.
Beneficios de la transición energética
La transición hacia energías renovables reduce la dependencia de fuentes fósiles, mejora la salud pública, crea empleo verde y ayuda a cumplir las metas climáticas del Acuerdo de París. En España, el avance en energías renovables, impulsado por sus abundantes recursos solares y eólicos, ha permitido alcanzar un 56 % del ‘mix’ eléctrico en 2024, proporcionando energía más limpia y a menor coste.
Pero el cambio no es automático. Las industrias fósiles continúan ejerciendo presión a través de lobbies para frenar las regulaciones y proteger sus beneficios a corto plazo, en detrimento del bienestar común y del futuro del planeta.

Fuente: https://www.ree.es/es/datos/generacion/estructura-generacion
El liderazgo climático empieza en cada decisión
La lucha contra el cambio climático es responsabilidad de los gobiernos, las empresas, municipios, instituciones y también de cada individuo. Cada decisión cuenta.
En definitiva, estamos ante el posible fin de la era de los combustibles fósiles, pero su desenlace dependerá de si somos capaces de acelerar la descarbonización energética con visión, responsabilidad y justicia. Las soluciones existen. La verdadera pregunta es: ¿vamos a actuar a la altura del desafío? Esta cuestión depende de la voluntad política, la acción económica y la movilización ciudadana.

