Publicado el miércoles 22 de abril del 2026

El momento en que el mundo reconstruyó la confianza

A finales de la década de 2000, las negociaciones internacionales sobre cambio climático atravesaban un momento complicado.

La COP15 de Copenhague (2009) había generado enormes expectativas, pero terminó sin el acuerdo climático global que muchos gobiernos, científicos y organizaciones esperaban. La sensación dominante era preocupante: el sistema internacional no estaba siendo capaz de responder con la rapidez que exigía la ciencia.

Sin embargo, el proceso diplomático no se detuvo.

En 2011, durante la COP17 de Durban, los países acordaron iniciar un nuevo proceso de negociación para crear un acuerdo climático aplicable a todos los países, que debería adoptarse en 2015.

Mientras tanto, los informes científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advertían que el tiempo para limitar el calentamiento global se estaba agotando.

La presión política, científica y social aumentaba cada año.

El escenario para ese acuerdo histórico ya estaba fijado: la COP21 de París.

La gran negociación: un acuerdo climático para todos

En París estaba en juego algo fundamental: si el mundo sería capaz de alcanzar un acuerdo climático verdaderamente global.

Hasta ese momento, el sistema creado por el Protocolo de Kioto imponía obligaciones de reducción principalmente a los países desarrollados.

Pero la realidad había cambiado. Para limitar el calentamiento global, era imprescindible que todas las grandes economías participaran en el esfuerzo climático, incluidas las economías emergentes como China, India o Brasil.

El reto diplomático era enorme: encontrar una fórmula que combinara:

  • acción climática global
  • responsabilidades diferenciadas
  • capacidades económicas distintas entre países

Tras años de negociaciones preparatorias, París se convirtió en el momento decisivo. Puedes conocer más sobre cómo funcionan estas negociaciones en las cumbres del clima.

El Acuerdo de París: el primer pacto climático universal

El 12 de diciembre de 2015, tras dos semanas de intensas negociaciones, 195 países adoptaron el histórico Acuerdo de París.

Se trataba de uno de los acuerdos internacionales más importantes de la historia reciente. El Acuerdo de París y su importancia en el cambio climático radica en que, por primera vez, todos los países del mundo se comprometían a actuar contra el cambio climático.

El nuevo sistema se basaba en un enfoque innovador: cada país debía presentar sus propios planes climáticos nacionales, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Estos planes establecen cómo cada país reducirá sus emisiones y se adaptará al cambio climático.

El objetivo global: limitar el calentamiento del planeta

El Acuerdo de París fijó el objetivo de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 °C y esforzarse por limitarlo a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Este límite es fundamental: el 1,5°C es el umbral crítico que la ciencia fija para evitar los impactos más devastadores del cambio climático.

Para hacerlo posible, el acuerdo introdujo mecanismos de revisión periódica, mediante los cuales los países deben actualizar y reforzar sus compromisos climáticos cada cinco años.

Un nuevo modelo de cooperación climática internacional

El Acuerdo de París transformó profundamente la arquitectura de la gobernanza climática global.

En lugar de imponer objetivos solo a algunos países, el nuevo sistema se basa basa en:

  • contribuciones nacionales de todos los Estados
  • transparencia en la información climática
  • evaluaciones periódicas del progreso global

Además, el acuerdo amplió el enfoque de la acción climática más allá de la reducción de emisiones. También incluye tres pilares fundamentales:

  • Adaptación climática. Preparar a las sociedades para los impactos del cambio climático.
  • Financiación climática. Apoyar a los países más vulnerables en su transición energética y en su adaptación.
  • Cooperación tecnológica. Facilitar el desarrollo y la difusión de tecnologías limpias.

Por qué la COP21 de París fue un momento histórico

La COP21 de París marcó un verdadero punto de inflexión en la diplomacia climática internacional.

Después de más de dos décadas de negociaciones, el mundo logró finalmente un marco común para actuar frente al cambio climático.

El acuerdo entró en vigor en 2016, en un tiempo récord para un tratado internacional de esta magnitud, lo que reflejó el amplio consenso político alcanzado.

Sin embargo, el verdadero desafío no solo estaba en alcanzar acuerdos climáticos, sino cumplirlos y aumentar la ambición con el tiempo.

El legado del Acuerdo de París

Hoy, el Acuerdo de París sigue siendo el marco central de la acción climática global.

Las políticas climáticas nacionales, las estrategias de descarbonización y muchas decisiones económicas internacionales se diseñan tomando como referencia sus objetivos.

Más que un punto final, París fue el comienzo de una nueva etapa en la lucha contra el cambio climático: una etapa basada en la cooperación global, la revisión continua y la ambición creciente. Esta ambición se pondría a prueba cinco años después, en la COP26 de Glasgow.