COP26 | Glasgow (2021): el Pacto Climático y el objetivo de 1,5°C
Una cumbre climática marcada por la urgencia
La COP26 de Glasgow se celebró en noviembre de 2021 en un contexto global excepcional.
La pandemia de COVID-19 había obligado a retrasar la conferencia un año, lo que aumentó la sensación de urgencia. Durante ese tiempo, los impactos del cambio climático —olas de calor, incendios forestales, inundaciones o sequías— se hicieron cada vez más visibles en muchas regiones del planeta.
Al mismo tiempo, los impactos del cambio climático eran cada vez más visibles en todo el mundo, la ciencia había enviado una señal inequívoca.
En 2018, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó su Informe Especial sobre el Calentamiento Global de 1,5 °CCalentamiento Global de 1,5 °C, que advertía de que limitar el aumento de temperatura a ese nivel requería reducciones rápidas, profundas y sostenidas de emisiones durante esta década.
Por ello, la cumbre de Glasgow se convirtió en una prueba decisiva para evaluar si el mundo estaba dispuesto a acelerar la acción climática.
¿Sigue siendo posible limitar el calentamiento a 1,5°C?
Desde la adopción del Acuerdo de París en 2015, los países deben presentar y actualizar periódicamente sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), es decir, sus planes climáticos nacionales.
La COP26 era el momento clave para evaluar esos compromisos. Pero, ¿eran suficientes los nuevos compromisos para mantener el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C? Puedes consultar el Observatorio de la Acción Climática para seguir en tiempo real el estado de implementación de estos compromisos.
Muchos análisis científicos indicaban que los compromisos existentes todavía conducían a un aumento de temperatura significativamente mayor. Descubre más sobre por qué el límite de 1,5°C es tan crítico.
El Pacto Climático de Glasgow
Tras dos semanas de intensas negociaciones, los países adoptaron el Pacto Climático de Glasgow, que reforzó varios pilares clave de la acción climática internacional.
Una de las decisiones más simbólicas fue que, por primera vez en el texto final de una COP, los países mencionaron explícitamente la necesidad de:
- reducir progresivamente el uso del carbón
- eliminar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles
Aunque el lenguaje final fue fruto de difíciles compromisos diplomáticos, supuso un reconocimiento explícito del papel de los combustibles fósiles en el cambio climático.
Reforzar la ambición climática esta década
El Pacto Climático de Glasgow también reafirmó el objetivo central del Acuerdo de París: limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Para alcanzar esa meta, el acuerdo subrayó que son necesarias reducciones significativas de emisiones durante la década de 2020.
Como resultado, los países fueron instados a revisar y fortalecer sus compromisos climáticos climáticos antes de la siguiente conferencia climática, acelerando así el ciclo de ambición climática previsto en el Acuerdo de París. Puedes consultar el estado actual de estos compromisos en el Observatorio de la Acción Climática.
Las reglas finales del Acuerdo de París
Otro resultado importante de la COP26 fue completar las reglas pendientes para implementar el Acuerdo de París.
En particular, se alcanzaron acuerdos sobre:
- los mercados internacionales de carbono
- los mecanismos de transparencia y seguimiento de emisiones
- normas para evitar la doble contabilización de reducciones de emisiones
Estas decisiones permitieron finalizar el marco operativo del Acuerdo de París. Puedes leer el análisis completo en el Informe COP26.
Transición energética: el gran reto tras Glasgow
Glasgow consolidó también la urgencia de acelerar la transición energética global. La necesidad de transformar los sistemas de producción de energía —alejándose de los combustibles fósiles y avanzando hacia fuentes renovables— quedó en el centro de la agenda climática internacional.
Muchos observadores describieron la COP26 de Glasgow como el momento en que el objetivo de 1,5 °C pasó de ser una aspiración científica a convertirse en el centro de la política climática internacional.
Sin embargo, la cumbre también dejó claro que el mundo aún estaba lejos de alcanzar ese objetivo.
El legado de Glasgow
La COP26 no resolvió el desafío del cambio climático, pero sí reforzó la presión internacional para acelerar la transición energética global.
Glasgow consolidó tres ideas clave en la política climática internacional:
- la urgencia de reducir emisiones en esta década
- la centralidad del objetivo de 1,5 °C
- la necesidad de transformar los sistemas energéticos basados en combustibles fósiles
Más que una solución definitiva, la cumbre de Glasgow fue una llamada de alerta colectiva: el tiempo para actuar frente al cambio climático se está agotando. El siguiente paso de esta negociación llegaría dos años después, en la COP28 de Dubái.



