Mitigar más y más rápido: la clave para que el sobrepaso de 1,5 °C sea lo más breve y limitado posible
Superar temporalmente los 1,5 °C parece cada vez más difícil de evitar. Reducir las emisiones con mayor rapidez será clave para limitar tanto el calentamiento máximo como el tiempo que permanezcamos por encima de ese umbral.
Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Limiting Overshoot, advierte de que el mundo probablemente superará de forma temporal los 1,5 °C de calentamiento global durante los próximos años.
Incluso en el escenario más favorable de reducción de emisiones analizado, la temperatura podría alcanzar un máximo cercano a 1,8 °C respecto a los niveles preindustriales. Otras trayectorias conducirían a un calentamiento superior a 2 °C.
Superar los 1,5 °C no significa renunciar al objetivo
El sobrepaso temporal no invalida el objetivo del Acuerdo de París de proseguir los esfuerzos para limitar el calentamiento a 1,5 °C. Al contrario, hace todavía más urgente reducir al mínimo su magnitud y duración y conseguir que la temperatura vuelva a situarse por debajo de ese nivel cuanto antes.
El reto ya no consiste únicamente en evitar cruzar el umbral, sino también en impedir que el planeta permanezca durante décadas por encima de él.
Cada tonelada y cada décima de grado importan
La mitigación será decisiva. Cada tonelada de gases de efecto invernadero que dejamos de emitir contribuye a limitar la temperatura máxima que alcanzará el planeta y el tiempo que permanecerá por encima de 1,5 °C.
El PNUMA plantea una trayectoria de «sobrepaso, punto máximo y descenso»:
- Reducir las emisiones con rapidez durante esta década.
- Alcanzar las emisiones netas cero.
- Avanzar después hacia emisiones netas negativas, retirando de la atmósfera más gases de efecto invernadero de los que se emiten.
Cuanto más se retrasen las reducciones, mayor será el calentamiento máximo y más difícil, costoso e incierto resultará regresar a niveles de temperatura considerados más seguros por la ciencia.
Acelerar una transición con beneficios inmediatos
Limitar el sobrepaso exige abandonar progresivamente los combustibles fósiles, desplegar al máximo las energías renovables, electrificar el transporte, los edificios y otros usos finales de la energía, mejorar la eficiencia energética y reducir de forma drástica las emisiones de metano.
También requiere proteger y recuperar bosques, suelos, humedales y océanos.
Muchas de estas medidas ofrecen beneficios que van más allá del clima: mejoran la calidad del aire, reducen los daños para la salud, disminuyen la dependencia energética y pueden abaratar el acceso a una energía más limpia.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 el 94 % de la población urbana de la Unión Europea estuvo expuesta a concentraciones de partículas finas superiores a los valores orientativos de la Organización Mundial de la Salud. La mitigación no es solo una política para evitar daños futuros, sino también una política de salud pública, seguridad energética y desarrollo económico.
Cuanto mayor sea el calentamiento, mayores serán los riesgos
Por encima de 1,5 °C aumentan progresivamente los riesgos de olas de calor extremas, inundaciones, sequías, pérdida de ecosistemas, inseguridad alimentaria, problemas de abastecimiento de agua y daños en ciudades costeras y pequeños Estados insulares.
España ya cuenta con ejemplos cercanos de cómo el aumento de las temperaturas afecta directamente a la salud. Según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, hasta 5.091 fallecimientos registrados entre junio y agosto de 2026 pueden atribuirse al calor. Es la cifra más alta desde el comienzo de la serie histórica y más del doble de la media del periodo 2015-2025.
Además, cuanto más elevado sea el calentamiento máximo y más se prolongue el sobrepaso, mayor será la posibilidad de desencadenar cambios difíciles o imposibles de revertir. El informe señala riesgos como la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación del bosque amazónico o alteraciones profundas de la circulación oceánica.
Reducir rápidamente las emisiones es la primera línea de defensa frente al cambio climático: disminuye los impactos y también las necesidades futuras de adaptación y los costes económicos y sociales asociados.
Mitigación, adaptación y retirada de carbono
La adaptación será imprescindible porque una parte de los impactos ya no puede evitarse, pero no puede sustituir a la mitigación. Ambas deben avanzar conjuntamente: cuanto menor sea el calentamiento, más viable y menos costoso será adaptarnos.
La remoción de dióxido de carbono —CDR, por sus siglas en inglés— también será necesaria. La forestación y otras técnicas capaces de retirar CO₂ de la atmósfera permitirán avanzar hacia emisiones netas negativas y contribuirán a reducir posteriormente la temperatura.
El PNUMA advierte, sin embargo, de que estas soluciones deben complementar las reducciones rápidas y sostenidas de emisiones, nunca sustituirlas. Confiar en retirar grandes cantidades de carbono en el futuro para justificar que sigamos emitiendo hoy aumentaría considerablemente los riesgos.
La COP31 debe convertir la urgencia en acción
Superar temporalmente los 1,5 °C no puede convertirse en un nuevo objetivo climático ni en una excusa para rebajar la ambición. Las decisiones de los próximos años determinarán hasta dónde subirá la temperatura, cuánto durará el sobrepaso y qué posibilidades tendremos de hacerla descender.
La COP31, que se celebrará en noviembre, deberá traducir esta urgencia en decisiones concretas: mayor reducción de emisiones, más cooperación internacional, más financiación climática y una distribución justa del esfuerzo, en la que los países con mayor responsabilidad histórica y mayores capacidades avancen más rápido.
La mitigación debe volver al centro de la agenda mundial de acción climática. Una reducción más rápida y profunda de las emisiones limitará el calentamiento máximo, acortará el tiempo que permanezcamos por encima de 1,5 °C y reducirá las pérdidas humanas, económicas y ambientales. Al mismo tiempo, hará posible una adaptación más eficaz.
Mitigar más y más rápido es la mejor oportunidad que tenemos para limitar el sobrepaso y regresar cuanto antes a un nivel de temperatura más seguro.
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