Publicado el jueves 11 de diciembre del 2025

 Salvar el planeta tiene un retorno millonario según expertos, la ciencia y las Naciones Unidas. 

La séptima edición del Global Environment Outlook (GEO-7) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) comienza con un dato que resume la urgencia: si seguimos como hasta ahora, la crisis climática podría reducir un 4% la economía mundial en 2050, mientras respiramos un aire que provoca cuatro millones de muertes prematuras al año y se duplican los residuos globales. Pero también señala lo contrario: invertir en el planeta puede generar beneficios macroeconómicos de hasta 20 billones de dólares anuales en 2070 y evitar nueve millones de muertes. Pocas veces un informe ha explicado de forma tan cruda que el abismo y la oportunidad están tan próximos.

Un informe que mira más allá del diagnóstico

El GEO-7 no se limita a describir el deterioro ambiental, sino que da un paso más y explica cómo transformar los sistemas que están en el origen del problema. Parte de una constatación contundente: el planeta afronta cuatro crisis que se alimentan entre sí —clima, biodiversidad, degradación de tierras y contaminación— y que, pese a décadas de compromisos internacionales, siguen alejándonos de todas las metas globales. Ante este panorama, el informe señala que la única salida viable es transformar de manera simultánea cinco grandes sistemas humanos: la economía y las finanzas, la energía, los alimentos, los materiales y residuos, y la gestión ambiental.

Pathways: dos rutas para transformar el futuro

La parte más innovadora del informe es el detalle en el que presenta los impactos que podrían provocar los dos grandes caminos posibles para cumplir los objetivos globales y evitar los peores escenarios. 

La primera es la vía de transformación centrada en el comportamiento. El informe estima que una reducción sustancial del consumo material y energético en los países de renta alta tendría un alto impacto directo en la disminución de emisiones y presión sobre recursos. La clave es reducir la demanda sin disminuir el bienestar. Según el GEO-7, estas medidas podrían evitar millones de hectáreas de deforestación y reducir de forma notable las emisiones asociadas a la agricultura y la industria.

La segunda ruta es la vía de transformación centrada en la tecnología. En este escenario, las mejoras en eficiencia y la sustitución de tecnologías intensivas en carbono permiten acercarse a la neutralidad climática, siempre que los mercados estén regulados de forma adecuada y los costes ambientales estén correctamente internalizados. El informe destaca que esta ruta puede desplegarse a gran velocidad, aunque advierte que, si no se acompaña de criterios de equidad y justicia, puede exacerbar desigualdades y desplazar impactos hacia comunidades vulnerables.

Más que contraponerlas, el informe recuerda que no se trata de rutas excluyentes, sino de estrategias complementarias que evidencian la magnitud del cambio que necesitamos.

Principios para una transición que funcione

Más allá de los modelos, el GEO-7 identifica los principios esenciales que determinan que una transición sea justa y eficaz.

Asegurar una buena transición: 

  • Pensamiento a largo plazo para una gobernanza adaptativa
  • Alineación de políticas públicas
  • Inclusión y pluralidad con participación social real
  • Reconocimiento de los derechos y el papel de los pueblos indígenas

Crear cambios:

  • Reformar sistemas económicos y financieros
  • Rediseñar la gobernanza y reforzar la capacidad institucional para romper bloqueos e inercias
  • Impulsar innovación y conocimiento
  • Activar cambios individuales y colectivos

Potenciar impactos positivos:

  • Anticipar efectos distributivos y evitar externalidades ocultas
  • Asegurar financiación justa
  • Construir resiliencia social junto con la descarbonización

Las dos rutas de transformación convergen en una conclusión rotunda: el coste de la inacción supera con creces el coste de actuar. Pero, sobre todo, nos recuerda algo profundamente político: el futuro no es un destino, es una elección colectiva.