Publicado el jueves 03 de julio del 2025

El Consejo de Ministros ha aprobado esta semana en primera vuelta el Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible, una norma clave para avanzar hacia un modelo de consumo más consciente, justo y alineado con los objetivos climáticos. Esta ley busca reforzar la protección de las personas consumidoras y del medio ambiente, con medidas que impulsan la economía circular, la reparación de bienes, la transparencia y la responsabilidad empresarial.

Entre las principales novedades, el texto prohíbe la publicidad de productos basados exclusivamente en combustibles fósiles, así como de vuelos cortos dentro del territorio peninsular cuando exista una alternativa menos contaminante y que no suponga una diferencia de más de dos horas y media. También se restringe la publicidad de vehículos propulsados únicamente por estos combustibles, con el fin de reducir las emisiones y avanzar hacia una movilidad más limpia.

Pero el anteproyecto va mucho más allá. Incorpora al ordenamiento español dos directivas europeas clave: la Directiva 2024/1799, que establece normas comunes para promover el derecho a reparar, y la Directiva 2024/825, que refuerza la protección de los consumidores frente a prácticas desleales y mejora la información sobre sostenibilidad. En línea con estos objetivos, la ley contempla medidas para combatir el greenwashing, la obsolescencia programada, y las actualizaciones de software que deterioran el funcionamiento de dispositivos electrónicos.

Además, la nueva norma busca garantizar el acceso de las personas consumidoras a información clara sobre la vida útil, características medioambientales o opciones de reparación de los productos, y obliga a informar de forma transparente sobre fenómenos como la reduflación. También se prohíbe la reventa de entradas con incrementos de precio superiores al IPC y se regula la publicidad del miedo, para evitar manipulaciones emocionales que afecten a las decisiones de compra.

Desde la Comunidad #PorElClima, valoramos positivamente este paso hacia un consumo más responsable y alineado con los compromisos climáticos. Este tipo de medidas son esenciales para impulsar un cambio estructural en los hábitos de producción y consumo, y avanzar juntos hacia un modelo más justo, saludable y descarbonizado.