El papa Francisco pide acción drástica, intensa y que cuente con el compromiso de todos
El papa publica 'Laudate Deum' reclamando a la COP28 que apueste por un nuevo multilateralismo que acabe con los excesos del poder
En la exhortación apostólica titulada Laudate Deum (Alabado sea Dios), el papa Francisco advierte de alguinos de los efectos ya irreversibles del cambio climático, instando a que se ponga en marcha sin dilación una acción climática drástica, intensa y multilateral.
"A pesar de todos los intentos de negar, ocultar, maquillar o relativizar la cuestión, los signos del cambio climático están aquí y son cada vez más evidentes. Nadie puede ignorar que en los últimos años hemos sido testigos de fenómenos meteorológicos extremos, frecuentes periodos de calor inusual, sequías y otros gritos de protesta por parte de la tierra que son solo algunas expresiones palpables de una enfermedad silenciosa que afecta a todo el mundo". El cambio climático está "provocado por la humanidad" y probablemente no hará sino empeorar. Ignorarlo, aumentará "la probabilidad de fenómenos extremos cada vez más frecuentes e intensos".
Ocho años después de 'Laudato Si', la exhortación expone en 24 páginas ordenadas en cinco capítulos una serie de cuestiones fundamentales sobre la crisis climática:
- La crisis climática global: lamentando que la principal causa del problema es la actividad humana, advierte que el cambio climático es innegable y sus efectos se hacen cada vez más evidentes "a pesar de algunos intentos de minimizarlos o ridiculizarlos".
- El paradigma tecnocrático: subrayando que la naturaleza no es un recurso a explotar sin fin, por lo que exhorta a reconocer que la ambición desmedida no es sostenible éticamente.
- La debilidad de la política internacional: destacando la urgente necesidad de la cooperación global a través de nuevos acuerdos multilaterales entre los Estados porque los enfoques actuales y pasados son insuficientes.
- Las conferencias sobre el clima, avances y fracasos: reclamando la necesidad de superar las posturas egoístas de los países en beneficio del bien común.
- Las motivaciones espirituales: haciendo un llamamiento de todas las confesiones religiosas a reaccionar frente a la crisis climática global.
Por último realiza una invitación a caminar en comunión, juntos, sinodalmente, y al compromiso en la "reconciliación con el mundo que nos alberga".
En relación a la próxima cumbre del clima de Dubái, COP28, el papa exige que se tomen medidas “que sean eficientes, que sean obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente". Se requiere un nuevo proceso de toma de decisiones "que sea drástico, que sea intenso y que cuente con el compromiso de todos".
El pontífice constata que hasta la fecha los acuerdos climáticos han tenido un bajo nivel de implementación. En este sentido, reconoce que "si confiamos en la capacidad del ser humano de trascender sus pequeños intereses y de pensar en grande, no podemos dejar de soñar que esta COP28 dé lugar a una marcada aceleración de la transición energética, con compromisos efectivos y susceptibles de un monitoreo permanente", y advierte que "corremos el riesgo de quedarnos encerrados en la lógica de emparchar, colocar remiendos, atar con alambre, mientras por lo bajo avanza un proceso de deterioro que continuamos alimentando".
Más información: Texto de la Laudate Deum
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