¿Te suenan los PFAS? Pues debería, ¡estamos rodeados!
Hablamos de un caso de contaminación global y total que todavía queda bastante desconocido.
Las PFAS, sustancias perfluoroalquiladas, están compuestas a base de moléculas de carbono y flúor, cuyas propiedades prácticamente indestructibles las convierten en contaminantes persistentes, por lo que se conocen como los "contaminantes eternos".
Esta familia de sustancias artificiales incluye más de 4.000 moléculas diferentes y su origen se remonta a la síntesis del politetrafluoroetileno (PTFE) en 1938, que la empresa química estadounidense DuPont de Nemours comercializó en 1949 con el nombre de teflón para revestimientos antiadherentes de sartenes. La película Dark Waters (Walter Salles, 2019) retrató la toxicidad del PTFE y las tribulaciones de un abogado denunciante frente a los lobbies industriales y las autoridades públicas.
Resistentes al agua y a la grasa, las PFAS son también potentes retardantes de llama y están presentes en infinidad de objetos (muebles, ropa, utensilios de cocina, pinturas, espumas antiincendios, envases, fundas eléctricas, prótesis, etc.). Se puede decir que estamos rodeados de estas sustancias, que también se utilizan para la producción de algunos cosméticos e incluso medicamentos.
Problemas asociados:
- Al ser extremadamente sólidos, nuestro organismo es incapaz de eliminarlos y los acumula a lo largo de nuestra vida.
- Pueden provocar numerosos efectos nocivos para nuestra salud y enfermedades crónicas como problemas vasculares, alteración de la fertilidad, daños hepáticos, cáncer y enfermedades tiroideas; son disruptores endocrinos y reducen la respuesta inmunitaria a la vacunación, etc.
- El medio ambiente tampoco puede eliminarlos por lo que degrada el agua y el suelo, aumentando nuestra exposición al intrgrarse en la cadena trófica en la biodiversidad.
Su uso masivo ha provocado que se puedan encontrar trazas de PFAS transportadas por el viento y el agua en cualquier entorno del planeta, incluyendo zonas deshabitadas.
Este mapa europeo muestra la ubicación de la veintena de plantas de producción de PFAS y de los más de 200 establecimientos que los emplean en diversos procesos de fabricación, todos ellos fuentes de emisiones de alta concentración. En el mapa también se incluyen, al menos, 17.000 emplazamientos que han sido identificados como contaminados a raíz de las mediciones de las concentraciones de PFAS en el agua y el suelo. También se determinana más de 21.000 emplazamientos presuntamente contaminados, en función de la naturaleza de las operaciones realizadas en ellos, pero que no han sido objeto de mediciones.
Pero como se ha señalada, no se puede recoger la contaminación difusa de baja concentración.

Fuente. Forever Pollution Project
Aparte de la dificultad técnica para eliminar los PFAS, su uso masivo en todo tipo de productos de uso diario, y que hoy en día son indispensables, hacen difícil su prohibición. Actualmente, se prohiben sustancias PFAS en función de la aparación en el mercado de un sustituto, lo que no permite aplicar el principio de precaución que debería estar por encima de otros intereses.
Existe una creciente contestación social que se esyça movilizando a través de diversos colectivos exigiendo, a diferentes escalas, cambios del marco legal y normativo para:
- Prohibir la fabricación, importación, exportación y comercialización de productos que contengan PFAS.
- Incluir los PFAS en los parámetros de control del agua destinada al consumo humano.
- Obligar a los principales contaminadores a contribuir en los costes de limpieza de la contaminación.
Como consumidores, la ciudadanía, podemos actuar:
- Informarnos sobre estas sustancias, sus consecuencias y los pros y los contras de su utilización.
- Hacer una revisión de los productos que utilizamos diariamente con sustancias PFAS. Evitar los productos con "fluoro", "perfluoro", "PTFE" o "Teflon™" en la etiqueta.
- Buscar sustitutos para los productos identificados que no contangan este tipo de sustancias, por ejemplo, utensilios de cocina antiadherentes, recubrimientos antimanchas, envases de plástico rígidos para la comida, revisar los productos de cuidado personal...
- Evitar los envoltorios de comida: bolsas de palomitas para microondas, cajas de pizza, envolturas de caramelos. Sacar la comida del envase cuanto antes y no recalentar los alimentos dentro del envase.
- Tomar la decisión de realizar un consumo más consciente sustituyendo los que mayor uso tienen.
- Sacar de mis futuras adquisiciones las sustancias PFAS.
- Comunicar mi decisión y movilizar a otros sobre esta cuestión.
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