Hablemos del Cambio: 4 perspectivas claves para la transición energética
Energía Limpia, ¿qué hace falta para pasar de la retórica a la acción?

En breve comienza la COP28 en Dubái. Y durante las dos semanas de la cumbre se hablará profusamente sobre la energía, y la necesidad de la transición justa hacia la energía limpia.
En la reciente Conferencia Ministerial sobre Energía Limpia celebrada en Goa (India) se avanzó en el reconocimiento universal de la necesidad de una acción rápida y considerable en relación a la transición justa. También se puso de manifiesto la preocupación sobre el ritmo de implementación de las medidas necesarias para cumplir los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.
Teniendo en cuenta las conclusiones de la conferencia planteamos la necesidad de avanzar en la acción, superando las conversaciones aún ancladas en lo conceptual, planteando cuatro cuestiones.
- Pasar de las ideas a la acción inmediata: En los debates del grupo de trabajo sobre transiciones energéticas del G20 en la India y en la conferencia ministerial sobre energía limpia se manifestó la necesidad crítica de tomar medidas (como ya ocurrió en la COP27 en 2022 y en SB58 Bonn este año) pero no se subrayó la urgencia en la aplicación rápida para mantener la senda del 1,5 ºC establecido por el Acuerdo de París. Por otra parte, el documento político del evento no respaldaba esa ambición.
Necesitamos perspectivas a más largo plazo sobre cómo se financiarán, implantarán y mantendrán los nuevos sistemas energéticos. Las conversaciones sobre la transición energética se encuentran ante un dilema: o se planifica el futuro con una energía sin carbono o a se atiende a la oportunidad actual de inversión. En este sentido, por efemplo, en el informe World Energy Transitions Outlook 2023 se señala la necesidad de invertir en la formación de los trabajadores que tendrán que operar y mantener tanto los sistemas actuales como los nuevos a largo plazo. - Proporcionar una nueva economía energética eficiente, circular asequible, suficiente y mejorada: La conversación debe ir más allá del aumento del suministro energético: La transición hacia una nueva economía energética requiere abordar cuestiones relacionadas con el uso y el consumo, la equidad y el acceso, así como la extracción de los minerales necesarios para el nuevo modelo.
En los debates de la conferencia ministerial se abordaron los imperativos de fijar y alcanzar objetivos en materia de emisiones de carbono, reducir la pobreza energética y mejorar las infraestructuras energéticas. Pero estos temas no ocuparon un lugar destacado en las conclusiones del evento. De hecho, se dio prioridad a la seguridad energética mediante inversiones convencionales en combustibles fósiles. Como resultado, las conversaciones actuales sobre la transición energética sólo representan un subconjunto de las conversaciones necesarias para realizar cambios culturales y económicos masivos. Una perspectiva más amplia y holística puede evitar los mismos patrones de insistencia en el suministro de energía y la seguridad energética y, en su lugar, adoptar otras estrategias para crear nuevas economías energéticas eficaces en cuanto a sus emisiones y productivas en cuanto a la energía. - La clave no está solo en la tecnología: La innovación tecnológica es, y va a ser, uno de los componentes clave para avanzar en la consecución de un mundo con energía limpia, segura, asequible, suficiente y mejorada. Pero es importante entender que no es la única parte de la ecuación. Necesitamos un cambio de modelo que consolide la eficiencia en el uso de las energías y no solo la producción. Además, debemos avanzar en un modelo de economía circular que implica introducir también en la energía sistemas que permitrar compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar elementos de gran consumo o infraestructuras de producción.
Por último, la producción energética tiene que responder a otros estándares además de los climáticos. Es decir, debe de tener en cuenta otras necesidades relacionadas con la biodiversidad y la transición justa. Es decir, modificar el parámetro de la suficiencia energética a cualquier precio. - Poner a las personas en el centro: Dada la variedad de formas en que una transición energética justa puede beneficiar a las personas, sin poner en daño el planeta y la biodiversidad, se debe ampliar el debate sobre cómo las políticas y los sistemas repercutirán en las vidas reales.
Estamos viviendo un agotamiento de todos los recursos del planeta, también de minerales básico para la transición, por lo que debemos abordar la electrificación de una manera más integral para garantizar que sea sostenible. El litio, el níquel, el manganeso, el cobalto o el grafito requeiren procesos extractivos, muchas veces en países del Sur Global, que transforman las sociedades sin que en muchos casos haya un desarrollo real de las comunidades afectadas.
Debemos de analizar y actuar para acelerar e impulsar la respuesta a la emergencia climática y las oportunidades que generar cambios transformadores promoviendo una energía limpia y asequible para todas las personas, poniendo el foco en la ciudadanía para que tenga un papel activo en este nuevo modelo energético.
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