Publicado el viernes 31 de octubre del 2025

El informe de síntesis de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) revela una tendencia a la baja en las emisiones, pero a un ritmo insuficiente. 

¿Qué son las NDC y por qué importan?

Las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) son los planes climáticos que cada país presenta en el marco del Acuerdo de París. En ellas, los Estados detallan cómo reducirán sus emisiones de gases de efecto invernadero y cómo se adaptarán a los impactos del cambio climático.
Son, en la práctica, la columna vertebral del acuerdo y el mecanismo que mide el progreso colectivo hacia el objetivo de limitar el calentamiento global a final de siglo a 1,5 °C.
Cada cinco años, las Partes deben actualizar sus NDC con metas más ambiciosas, reflejando los avances científicos, tecnológicos y políticos. Este ciclo busca mantener la presión sobre los gobiernos y asegurar coherencia entre los compromisos internacionales y las políticas nacionales.

Un informe en un momento decisivo

La Secretaría de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) acaba de publicar un nuevo informe de síntesis de las NDC presentadas entre enero de 2024 y septiembre de 2025.
El documento analiza 64 nuevas contribuciones —las únicas remitidas dentro del plazo establecido— que cubren aproximadamente el 30 % de las emisiones globales de 2019.
El contexto no puede ser más relevante: el informe llega justo antes de la COP30, que se celebrará en Belém (Brasil) y marcará el décimo aniversario del Acuerdo de París. Será una cita clave para evaluar cuánto hemos avanzado y cuánto falta para cumplir los objetivos acordados hace una década.

Lo que revela el informe

El informe confirma que, aunque los países están reduciendo sus emisiones, el ritmo sigue siendo claramente insuficiente.
Según los datos analizados, las nuevas NDC apuntan a una reducción del 17 % de las emisiones para 2035 respecto a 2019, cuando la ciencia advierte que sería necesario al menos un 60 % para mantener vivo el objetivo de 1,5 °C.
Aun así, hay señales positivas: las nuevas NDC muestran enfoques más integrales de “toda la economía y toda la sociedad”, vinculando acción climática con estabilidad económica, salud, empleo y energía. También se observa un mayor esfuerzo por incorporar metas de adaptación, transición justa y financiación.
No obstante, el informe advierte que los compromisos siguen lejos de lo necesario tanto en escala como en velocidad de implementación. La brecha entre promesas y acción sigue siendo amplia, especialmente en lo que respecta a los flujos financieros, la rendición de cuentas y la transparencia de los datos.

Lo que está en juego en la COP30

Con la mirada puesta en Belém, este informe llega como una advertencia y una oportunidad. Muestra que los países avanzan, pero demasiado despacio para cumplir con el Acuerdo de París.
La COP30 deberá ser la cumbre que transforme los compromisos en acciones medibles, verificables y financiadas. Entre los temas centrales estarán la transición justa, la adaptación, la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, la expansión de las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética.


En palabras simples: los próximos pasos decidirán si el Acuerdo de París sigue siendo una hoja de ruta viva o una promesa incumplida.