Publicado el martes 19 de noviembre del 2024

Recortar las emisiones, al tiempo que se aumenta la resiliencia de las comunidades agrícolas y se asegura la nutrición.

Con una población mundial creciente, la crisis climática representa una seria amenaza: puede causar más hambre y la malnutrición. Al mismo tiempo, la agricultura representa entre el 20% y el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. El sistema agroalimentario se ve como un problema pero, al mismo tiempo, también parte de la solución.

En la COP29, hoy se ha incidido en la necesidad de que los planes nacionales de adaptación (NAP, por sus siglas en inglés) de los países incluyan la transformación de la agricultura para su resiliencia, y ofrezcan apoyo a las comunidades que viven de este sector fundamental. Para ello, se ha insistido, hay que lograr una adecuada financiación climática, objeto principal de la negociación en esta cumbre.

Recortar las emisiones, al tiempo que se aumenta la resiliencia de las comunidades agrícolas y se asegura la nutrición, fue el objetivo de la Declaration on Sustainable Agriculture, Resilient Food Systems and Climate Action, que lanzó la COP28 y suma el apoyo de 160 países. La COP29 ha querido avanzar en este objetivo con la creación de una plataforma que reúne a todos los agentes implicados para que trabajen juntos, y de la que pueda surgir apoyo financiero.

Se trata de la Baku Harmoniya Climate Initiative for Farmers, que integra a los agricultores, a los responsables políticos y a los agentes del sector, incluidas las instituciones financieras. Además de asegurar el acceso a financión para la transición atrayendo inversiones, se propone avanzar en la aplicación de nuevas tecnologías en el sector y dar apoyo a las comunidades agrícolas, poniendo el foco en las mujeres porque se ha demostrado que, sobre el terreno, son las responsables del crecimiento de la resiliencia (ver enlace).

Las inversiones anuales en el sector deberán aumentar hasta los 260.000 millones de dólares al año para reducir a la mitad las emisiones agroalimentarias para 2030 según ha indicado hoy el Banco Mundial, que ha reclamado un mayor apoyo financiero, para aplicar ciencia e investigación a las prácticas sostenibles.

“Hay que trabajar con la investigación para la resiliencia en la producción de alimentos, y hay que financiar esa transición”, ha coincidido en afirmar el ministro de agricultura de Uruguay, Fernando Matos Costa, que ha indicado en el acto que el 40% de la producción de alimentos se genera en Latinoamérica.

Dinamarca aprueba el primer impuesto a las emisiones agrícolas.

El Parlamento de Dinamarca ha aprobado este lunes un impuesto a las emisiones de carbono del sector agrícola que se aplicará a partir de 2030, sea cual sea el partido que gobienre, ha asegurado el ministro de Clima, Lars Aagaard.

Una iniciativa que quiere servir de ejemplo para el resto de los países. Avanzarse sirve para que el sector, al que el gobierno asegura que brindará apoyo, sea consciente con tiempo y adelante los cambios aplicando innovación. “El sector acepta que el impacto de su actividad en el medio debe reducirse. Las inversiones y empleos necesitan ayuda en esta transición”, ha añadido el ministro. La tasa a las emisiones será reducida en 2030, para aumentar en 2035.  

Los residuos orgánicos: de la contaminación por metano a la economía circular.

La segunda iniciativa de la jornada se ha encarado a otro gran problema. Las emisiones de metano están aumentando.

Actualmente, existen en la atmósfera aproximadamente 2,5 veces más metano que durante la época preindustrial, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). 

Las cumbres del clima han trazado un plan de acción en este sentido. En la COP28 se acordó una declaración contra las emisiones procedentes de los combustibles fósiles. En esta cumbre, en Bakú, se trabaja en un plan para las emisiones procedentes de los residuos orgánicos, y la COP30 de Brasil se centrará en las emisiones de la agricultura.

“Los residuos orgánicos representan el 20% de las emisiones de metano producidas por la actividad humana. Deben reducirse un 30% en 2030 y un 55% en 2050”, ha explicado la responsable de Clima y Coalición de Aire Limpio de la Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente (UNEP), Marina Otto. Este objetivo ofrece a la vez grandes oportunidades económicas por el aprovechamiento de estas emisiones como biocombustibles, en sustitución de las fuentes fósiles, en el camino hacia una economía circular.

Fuente: Elaboración propia con datos del Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente (UNEP).

Es así como la COP29 ha emitido hoy la Declaration on Reducing Methane from Organic Waste, que apoyan 30 países, que representan el 50% de las emisiones de los residuos orgánicos, según ha señalado la presidencia de la cumbre. 

La declaración indica que los planes de acción climática que están elaborando los países (NDC) deben incluir cómo reducir el desperdicio de alimentos, que se produce tanto dentro del sistema agrícola como en comercios y hogares. Para ello, lo primero es obtener los datos sobre cuál es la situación, para poder trazar los planes para su reducción.También para reducir las emisiones de metano indica la necesidad de contar con financiación que permita llevar a cabo los proyectos (ver enlace).

Uno de los efectos de la descomposición de los alimentos es la contaminación de las aguas, que afecta a la salud de las comunidades, ha querido destacar el ministro de Medio Ambiente de Eslovaquia, Tomás Taraba. Solucionarlo “es una responsabilidad nacional, aplicaremos medidas para una transición hacia la economía circular, en la que el sector privado debe participar”, ha añadido durante el evento de alto nivel en el que se ha lanzado la declaración. El ministro de Agricultura de Azerbayán ha anunciado un plan para reducir las emisiones de metano en el sector agrícola del país con el apoyo de UNEP.

Paralelamente, la Unión Europea ha lanzado una declaración, con el apoyo de la presidencia de la COP29, que establece una hoja de ruta para acabar con las emisiones de metano a la que se han unido Canadá, Alemania, Italia, Japón Reino Unido, y numerosas organizaciones.

Se trata del Methane Abatement Partnership Roadmap

El ministro de Medio Ambiente de Corea, Kim Wansup, ha remarcado cómo su país está subvencionando la construcción de plantas para la recuperación del metano como biogás, mientras que el representante de Estados Unidos ha indicado cómo se trabaja para hacer llegar a nivel local las prácticas para reducir las emisiones, al tiempo que ha explicado su apoyo al Banco Mundial y otras entidades para que la acción alcance a las comunidades vulnerables.

Interrelación entre el agua y la agricultura.

El agua también ha sido uno de los temas del día por su estrecho vínculo con los sistemas alimentarios y la agricultura. El 70% del agua dulce mundial se emplea en la agricultura, por lo que los retos y las soluciones deben abordarse conjuntamente. La Presidencia de la COP29 ha lanzado el Diálogo de Bakú sobre el Agua para la Acción Climática, cuya presentación oficial se hará el próximo jueves.  

El G20 envía una señal a la COP29.

El secretario ejecutivo de la CMNCC, Simon Stiell, ha considerado que el G20 ha enviado la señal clara que esperaba para que las negociaciones puedan avanzar en Bakú. Los líderes del G20 reunidos en Río de Janeiro han expresado el deseo de un "resultado positivo" en las conversaciones sobre financiación climática durante la COP29, y se mostraron claramente a favor del multilateralismo y del objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC establecido en el Acuerdo de París.

Los líderes han afirmado que incorporarán el Global Stocktake (GST) en sus planes climáticos nacionales, incluyendo todos los gases de efecto invernadero. A pesar de no ofrecer cifras concretas para el nuevo objetivo de financiación climática (NCQG) previsto en la COP29, la declaración reconoce la necesidad de aumentar rápida y sustancialmente la financiación, pasando de miles de millones a billones, a través de todas las vías a disposición. Destaca la necesidad de reformar las instituciones financieras globales y la reestructuración de la deuda para poner fondos a disposición de las naciones en desarrollo que enfrentan desafíos climáticos.

También ha apoyado la creación de mecanismos innovadores para recaudar recursos, como la tributación progresiva. El documento final incluye explícitamente una referencia a la cooperación para garantizar que las grandes fortunas sean gravadas. Un impuesto sobre la riqueza del 2% podría movilizar 250.000 millones de dólares al año.

El comunicado del G20 reafirma el compromiso de los países del grupo con el UAE Consensus, el acuerdo final alcanzado en la COP28 en los Emiratos Árabes Unidos, que llamó a los países a alejarse de los combustibles fósiles y triplicar la energía renovable. Sin embargo, los analistas destacan que el texto del G20 no avanza en el lenguaje sobre la “transición lejos de los combustibles fósiles” acordado en 2023.

Más información (ver enlace).