Publicado el lunes 13 de julio del 2026

Las negociaciones climáticas internacionales no avanzan únicamente durante las COP.

Aunque la reunión de Bonn terminó hace apenas unos días dejando numerosos asuntos pendientes para la COP31 de Antalya, la agenda climática mundial no se detiene entre una conferencia y otra. Al contrario. Es precisamente en estos meses cuando gobiernos, empresas, entidades financieras, ciudades y organizaciones empiezan a construir las alianzas, propuestas y consensos que después llegan a las mesas de negociación.

La Semana de Acción Climática de Londres (London Climate Action Week, LCAW) es uno de los mejores ejemplos de ello. En apenas unos años se ha convertido en uno de los principales espacios internacionales para impulsar la acción climática fuera del marco formal de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

¿Por qué importa?

Las COP siguen siendo el único espacio donde casi 200 países pueden adoptar decisiones internacionales sobre cambio climático. Sin embargo, muchas de las ideas, alianzas y compromisos que terminan llegando a esas negociaciones nacen mucho antes, en espacios como la Semana de Acción Climática de Londres.

Comprender estos procesos permite entender mejor cómo evoluciona realmente la gobernanza climática internacional: las decisiones no se construyen únicamente durante dos semanas de negociación, sino a través de un proceso continuo de diálogo político, cooperación técnica y movilización de actores públicos y privados.

Un puente entre la negociación y la implementación

A diferencia de una COP, en Londres no se negocian textos ni se adoptan decisiones formales. Y precisamente ahí reside gran parte de su valor.

La LCAW ofrece un espacio mucho más flexible donde gobiernos, empresas, entidades financieras, bancos multilaterales, fundaciones, universidades y organizaciones sociales pueden compartir experiencias, presentar iniciativas, construir alianzas y explorar soluciones antes de que los debates lleguen al ámbito formal de las negociaciones.

En un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas, el debilitamiento de la cooperación internacional y la reducción de la financiación al desarrollo en algunos países, este tipo de encuentros desempeña una función cada vez más importante: mantener abiertos los canales de diálogo cuando avanzar en los procesos multilaterales resulta más complejo.

El lema de esta edición “La cooperación climática en un mundo fragmentado” resume bien ese desafío.

Cuando el sector financiero entra en la conversación climática

Uno de los rasgos más característicos de la Semana de Acción Climática de Londres es el protagonismo del sector privado y financiero. Gran parte de los debates han girado en torno a cuestiones que serán determinantes durante la próxima década:

  • cómo acelerar la inversión en energías limpias;
  •  cómo movilizar financiación para la adaptación;
  • cómo reducir el coste del capital en los países en desarrollo;
  • cómo integrar los riesgos climáticos en las decisiones empresariales y financieras.

Esta dimensión resulta especialmente relevante porque la transición climática ya no depende únicamente de nuevas políticas públicas. También requiere transformar los flujos de inversión que determinarán el modelo energético y económico de los próximos años.

Cuando el calor extremo interrumpe un evento sobre calor extremo

La propia ciudad de Londres ofreció durante esta edición una imagen difícilmente más simbólica.

Mientras se celebraba la Semana de Acción Climática, Reino Unido registró un episodio excepcional de temperaturas extremas que obligó a activar una alerta roja por calor.

Como consecuencia, uno de los eventos dedicados precisamente a mejorar la gobernanza frente al calor extremo tuvo que cancelarse por motivos de seguridad.

Más allá de la anécdota, el episodio refleja una realidad cada vez más evidente: el cambio climático ya no afecta únicamente a territorios tradicionalmente vulnerables. También está transformando ciudades acostumbradas a climas templados y obliga a replantear políticas de salud pública, planificación urbana, infraestructuras y adaptación.

De Santa Marta a Londres: cómo pasar de las promesas a la implementación

Uno de los momentos más relevantes de la semana fue la presentación internacional del informe elaborado tras la primera Conferencia Internacional sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, celebrada en Santa Marta y coorganizada por Colombia y Países Bajos.

El documento representa un paso importante para trasladar al terreno de la implementación uno de los principales mensajes políticos surgidos de la COP28: avanzar hacia una transición fuera de los combustibles fósiles.

El trabajo iniciado en Santa Marta reunió a 57 países y más de un millar de representantes de gobiernos, instituciones financieras, empresas, organizaciones sociales y comunidad científica para abordar una cuestión cada vez más evidente: abandonar los combustibles fósiles no consiste únicamente en sustituir unas tecnologías por otras. Implica transformar modelos económicos, sistemas financieros, cadenas de valor, mercados laborales y políticas públicas.

El informe identifica tres ámbitos prioritarios para acelerar esa transición:

  • desarrollar hojas de ruta nacionales que orienten la transformación económica;
  • eliminar barreras financieras, incluyendo subsidios a los combustibles fósiles, problemas de deuda y elevados costes del capital;
  • alinear las políticas comerciales y de inversión con una economía descarbonizada.

La presentación del informe en Londres muestra precisamente el papel que desempeñan estos espacios: convertir acuerdos políticos en propuestas concretas capaces de alimentar las negociaciones internacionales.

Lo que habrá que seguir en los próximos meses

La reunión de Bonn dejó numerosos asuntos abiertos para la COP31. Londres demuestra que, mientras tanto, la agenda climática continúa avanzando en otros espacios.

Durante los próximos meses será especialmente relevante observar cómo las iniciativas impulsadas en foros como la Semana de Acción Climática de Londres consiguen trasladarse a los procesos formales de negociación y contribuir a desbloquear cuestiones que siguen generando importantes diferencias entre países.

La acción climática internacional no se construye únicamente en las salas de negociación. También se construye en estos espacios donde gobiernos, empresas, entidades financieras y sociedad civil prueban ideas, generan confianza y preparan las condiciones para que los acuerdos sean posibles.

Porque, aunque las negociaciones puedan detenerse temporalmente, la construcción de la ambición climática continúa.