Iberoamérica ante el clima: una agenda común
22 países acuerdan una hoja de ruta en un momento de presión sobre el sistema internacional.
La XIII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Medio Ambiente y Clima, celebrada en Málaga, ha tenido lugar en un contexto especialmente complejo para la gobernanza internacional.
Las tensiones geopolíticas (desde el conflicto en Irán hasta fricciones regionales en América Latina), junto con la volatilidad económica y el aumento de la presión sobre los recursos naturales, configuran un escenario en el que la acción climática se cruza cada vez más con cuestiones de seguridad, estabilidad y desarrollo.
En este contexto, el encuentro ha reforzado una idea central: la cooperación regional sigue siendo una herramienta clave para avanzar en la acción climática global.
Una agenda común hacia 2030
Uno de los principales resultados de la Conferencia ha sido la adopción de la Agenda Medioambiental Iberoamericana (AMI), que establece una hoja de ruta compartida en materia de sostenibilidad hasta 2030.
El documento busca fortalecer la cooperación entre países y alinear las políticas regionales con los grandes marcos internacionales, como el Acuerdo de París (incluido el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 ºC), el aumento de la financiación climática y el Marco Mundial de Biodiversidad.
La agenda se articula en torno a cuatro prioridades estratégicas que responden a los principales desafíos de la región:
- Acelerar la acción climática, con especial énfasis en la adaptación frente a eventos extremos, el refuerzo de sistemas de alerta temprana y la reducción de riesgos climáticos.
- Proteger la biodiversidad, abordando la deforestación, la degradación de ecosistemas y promoviendo modelos de desarrollo que integren conservación y actividad económica.
- Gestionar de forma sostenible los recursos naturales, con un foco particular en el agua (cada vez más tensionada) y en sectores como la agricultura, la energía o la minería.
- Luchar contra la contaminación, incluyendo la reducción de residuos, el impulso de la economía circular y la protección de los océanos frente a amenazas como los plásticos.
Estas prioridades se han abordado a través de cuatro ejes temáticos en la Conferencia (alerta temprana, agua, biodiversidad y océanos) que reflejan tanto la vulnerabilidad de la región como su capacidad para generar soluciones.
De forma transversal, aparece una necesidad compartida: reforzar capacidades, financiación y cooperación técnica para poder implementar estas líneas de acción de forma efectiva.
Multilateralismo en transformación
Más allá de los contenidos técnicos, la Conferencia ha tenido una clara dimensión política.
La declaración final reafirma el compromiso de Iberoamérica con el multilateralismo y con las agendas ambientales globales, en un momento en el que el sistema internacional atraviesa una fase de transformación.
En los últimos años, el debate climático ha ampliado su alcance. A las cuestiones tradicionales de mitigación y adaptación se han sumado otras como la seguridad energética, las cadenas de suministro o el acceso a minerales críticos. Esto refleja una creciente interdependencia entre clima, economía y geopolítica.
En este contexto, la articulación de posiciones regionales cobra mayor relevancia. Iberoamérica busca consolidar una voz propia que le permita influir en la agenda internacional y defender sus prioridades en un escenario global más fragmentado.
Señales hacia las próximas COP
El encuentro de Málaga se enmarca también en un calendario internacional clave, con la preparación de la próxima COP31 y la evolución de las alianzas internacionales.
Entre los anuncios destacados figura la celebración de la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición más allá de los combustibles fósiles, que tendrá lugar en Colombia en abril de 2026.
Este tipo de iniciativas reflejan uno de los debates centrales de la gobernanza climática actual: cómo avanzar hacia sistemas energéticos menos dependientes de los combustibles fósiles, teniendo en cuenta las distintas capacidades y realidades de los países.
Asimismo, la elección de un representante iberoamericano para liderar las negociaciones internacionales sobre contaminación por plásticos refuerza el papel de la región en procesos multilaterales clave.
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