La geopolítica frente al clima: miradas cruzadas
Las buenas resoluciones de año nuevo no son para todos.
Tras la COP30, el mensaje parecía claro: la acción climática es urgente, la cooperación internacional es imprescindible y la unidad, más necesaria que nunca. Sin embargo, la realidad geopolítica avanza en sentido contrario. El pulso entre superpotencias, el auge de los nacionalismos y la carrera por los recursos estratégicos dejan cada vez menos margen para un cambio de rumbo que ponga en el centro al planeta y a las personas.
En este contexto de tensiones y reconfiguración del orden global, Sergio Salinas, vicerrector de Internacionalización y Cooperación de la Universidad de Zaragoza, y César Ipenza, abogado especializado en derecho ambiental basado en Perú, dialogan en una entrevista cruzada para analizar las claves del momento actual: el papel del derecho internacional, la crisis del multilateralismo y los nuevos equilibrios de poder que condicionan la acción climática.
Primera pregunta, una de las más repetidas en los medios: ¿El derecho internacional ya no sirve?
Para Sergio Salinas, el derecho internacional sigue siendo válido, aunque con límites evidentes. Como ocurre con otros ámbitos del derecho, no es infalible. El derecho penal, por ejemplo, también falla y nadie afirma por ello que no sirva, explica. Sin embargo, en su opinión, el derecho internacional sufre un proceso de descrédito que no afecta de igual manera a otros sistemas jurídicos.
Salinas recuerda además que su eficacia depende de la ratificación de los tratados. Estados Unidos, China, Corea del Norte, Rusia o Irán no han ratificado algunos de los principales acuerdos. Aun así, el derecho internacional funciona en el día a día en muchos ámbitos, aunque presenta limitaciones estructurales derivadas de cómo se crea y aplica.
César Ipenza añade un elemento clave al diagnóstico: el contexto de desinformación. La desinformación viene tanto de arriba, con líderes nacionales difundiendo mensajes falsos, como de abajo, donde cualquiera puede publicar opiniones sin base técnica o jurídica, señala. Este entorno erosiona la confianza en las normas y debilita su legitimidad social.
Para Sergio, más que una crisis terminal, lo que vivimos es una mutación permanente del derecho internacional: necesita adaptarse, aunque siempre lo hace con cierto retraso respecto a la realidad.
¿Estamos ante un nuevo paradigma de gobernanza climática?
Desde la perspectiva de César Ipenza, asistimos a un deterioro de consensos fundamentales. Principios como el de responsabilidades comunes pero diferenciadas, que han sido la base del reparto de esfuerzos climáticos, están siendo cuestionados, advierte. Además, el cambio climático empieza a abordarse desde una lógica de intervencionismo económico, más que desde la cooperación solidaria.
Sergio Salinas apunta a una contradicción estructural: la ciencia nos dice que hay que reaccionar rápido, pero el tiempo político es corto. El régimen climático tiene costes inmediatos, lo que genera una especie de paradoja del prisionero: cada país espera que el otro actúe primero y, al final, nadie avanza. A ello se suma el creciente poder de actores que no son sujetos de derecho internacional: grandes multinacionales y, más recientemente, figuras al frente de las grandes tecnológicas. Condicionan las decisiones globales, pueden bloquear avances y, sin embargo, no tienen una representación formal en los espacios multilaterales.
Del multilateralismo al plurilateralismo
Para César Ipenza, este escenario refleja una fractura del multilateralismo clásico y el auge de un plurilateralismo basado en coaliciones flexibles de países con intereses comunes en temas concretos. En este nuevo paradigma, China está ganando peso e influencia frente a Estados Unidos, Rusia y una Europa cada vez más debilitada. A ello se suman nuevos nacionalismos, exacerbados por la carrera por los recursos naturales, tanto fósiles como minerales clave para la transición energética. De Groenlandia a la Amazonía, la lógica es la misma: control territorial y acceso a recursos estratégicos, advierte Ipenza.
¿Cómo explican la influencia de figuras como Trump, Milei u otros líderes populistas?
Para Sergio Salinas, los sistemas democráticos se han vuelto cada vez más personalistas. Antes no lo eran tanto. Hoy avanzamos hacia modelos menos democráticos, donde una figura populista puede saltarse normas nacionales e incluso internacionales.
César Ipenza pone el foco en la ciudadanía. Frente a este escenario, es clave que los ciudadanos comprendan lo que está en juego y ejerzan sus derechos. Sin presión social informada, el retroceso es más fácil.
Una conclusión compartida sobre el multilateralismo
Ambos coinciden en que estamos ante una reinvención de la cooperación internacional en un orden mundial multipolar y fragmentado. El derecho internacional sigue siendo un marco fundamental, pero no es infalible frente al poder estatal ni a los nuevos centros de influencia global. La pregunta abierta es si esta transformación permitirá reforzar la acción climática o, por el contrario, profundizará en sus bloqueos.
¡Comparte este contenido y contribuye a la lucha frente a la emergencia climática!