Publicado el sábado 15 de noviembre del 2025

Las voces que enterrarán el pasado piden el fin de la era fósil por las calles de Belém.

Desde Glasgow, en 2021, no se había realizado entre las dos semanas que dura la cumbre una marcha para promover la acción climática. En la COP27, la COP28 y la COP29 se realizaron actos muy minoritarios dentro de la zona azul de la COP, que técnicamente es territorio de NN.UU.

Fuente: Marcha Global pelo Clima, Belém. Equipo AmbiciónCOP.

En la COP26, la marcha fue bajo una persistente lluvia. Hoy se ha desarrollado con un intenso calor que ha permitido manifestarse a más de 70.000 personas por las calles de Belém de manera pacífica, ruidosa, alegre pese al fondo de los mensajes... Y colorida, aunque se ha escenificado "el funeral que el planeta necesita, la despedida de los combustibles fósiles".

Fuente: Marcha Global pelo Clima, Belém. Equipo AmbiciónCOP.

La Marcha Global pelo Clima ha sido convocada por la Cúpula de los Pueblos y ha congregado a miles de personas, organizaciones y asociaciones indígenas por las calles de Belém.

 

Fuente: Marcha Global pelo Clima, Belém. Equipo AmbiciónCOP.

Mientras, en un recinto fuertemente protegido por la policía y el ejército, la COP30 ha seguido su ritmo esperando los plenarios del sábado, a mitad de cumbre. Ayer y hoy, la temática tratada se ha focalizado en la acción de la industria, la producción energética, los mercados de carbono y el transporte. Destacan los siguientes anuncios.

Se ha presentado una Supertaxonomía, que crea un sistema que permite comparar y traducir taxonomías de distintos países. En lugar de imponer un único estándar global, fomenta la interoperabilidad, permitiendo a los inversores evaluar las afirmaciones de sostenibilidad a nivel internacional, todo ello coordinado en el marco del Plan de la COP30 para Acelerar Soluciones sobre Supertaxonomía. Este plan incluye una Hoja de Ruta de la Taxonomía que busca armonizar más de 60 taxonomías nacionales, ayudando a los países a atraer capital privado y a reducir los costes de transacción, algo especialmente crucial dado que menos de un tercio de los países en desarrollo cuentan actualmente con taxonomías. En la presentación, se apuntó que, tan solo en Brasil, aproximadamente 80.000 millones de dólares en inversiones verdes utilizan actualmente criterios inconsistentes. Al ampliar el foco a nivel global, el riesgo de lavado verde es muy relevante.

Brasil ha lanzado la Declaración de Belém para la Industrialización Verde, respaldada inicialmente por 12 países y 23 organizaciones internacionales e iniciativas que buscan acelerar la transición energética, modernizar la industria y abrir nuevas oportunidades para los países en desarrollo en la economía verde. La declaración establece una hoja de ruta orientada a garantizar la cohesión y coordinación entre las diversas iniciativas promovidas en el contexto de la COP30 destinadas a la transformación del sector industrial. Su propósito es armonizar esfuerzos y acelerar el desarrollo de los trabajos incluidos en la agenda climática global. También impulsa la movilización de apoyo técnico y financiero que permita implementar políticas sostenibles a escala mundial. 

También se ha puesto en marcha el Acelerador de Acción para Países Supercontaminantes para ayudar a 30 países en desarrollo a reducir las emisiones de gases supercontaminantes (destacando el metano y el óxido nitroso) para 2030. Inicialmente, el acelerador se pone en marcha con 25 millones de dólares para siete países (Brasil, Camboya, Indonesia, Kazajistán, México, Nigeria y Sudáfrica) y se ampliará a 150 millones de dólares en su primera fase. Cada país recibirá entre 4 y 5 millones de dólares aproximadamente durante tres años, con financiación vinculada al cumplimiento de hitos nacionales específicos. El acelerador, gestionado por la Climate and Clean Air Coalition, busca mejorar los sistemas de medición de las emisiones, eliminar la quema rutinaria de estos gases por parte de los productores de petróleo y gas, reducir las emisiones de la gestión de los residuos y la producción agrícola, y promover la adopción de tecnologías más limpias.

Esta apuesta industrial va unida a una transición energética que se acelera desde el acuerdo alcanzado en la COP28 de Dubái para triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia energética. En este sentido, representantes del sector privado como la coalición We Mean Business también reclama un impulso decidido a las energías renovables y una hoja de ruta clara para la eliminación gradual de los combustibles fósiles. Señala que una transición justa a escala global, que reconozca los diferentes puntos de partida entre el Norte y el Sur, requiere financiación adecuada, transferencia tecnológica, reformas de mercado y un proceso verdaderamente compartido. En la misma línea, las principales empresas de servicios energéticos del mundo han anunciado planes de inversión reforzados para pasar de los 117.000 millones de dólares previstos a 148.000 millones de dólares anuales, sumando así más de un billón de dólares hasta 2030 en inversiones para la transición energética (desde su compromiso en la COP28).

Por último, y en relación al transporte, se ha presentado la Declaración para un Esfuerzo Global en el Transporte, a la que se han adherido 10 países, que buscan alinear el sector del transporte con el objetivo de 1,5 °C. Para ello, se comprometen a lograr, para 2035, una reducción del 25% en la demanda total de energía del sector del transporte, y que un tercio de la energía utilizada en este sector provenga de biocombustibles sostenibles y fuentes renovables, con trayectorias diferenciadas según las circunstancias nacionales.

Fuente: Pancarta en contra de los mercados del carbono, COP30. Equipo AmbiciónCOP.

Cuando se habla de transición industrial aparecen soluciones tecnológicas prometedoras pero difícilmente escalables ante la magnitud del desafío, que exige cambios reales en los modelos productivos. Esta tensión también se refleja en las negociaciones internacionales. Los mercados de carbono son, desde hace más de dos décadas, uno de los debates más controvertidos de la política climática globa que tiene que avanzar del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto al actual artículo 6 del Acuerdo de París. Aunque su reglamento se cerró el año pasado en Bakú, muchos detalles del mecanismo de créditos siguen en fase de desarrollo.

Brasil presentó, para generar confanza, la Coalición Abierta de Mercados Regulados de Carbono, con el apoyo inicial de 11 países y la UE, es una iniciativa de colaboración para el intercambio de experiencias sobre sistemas de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV), metodologías de contabilidad de carbono y reglas relativas al uso potencial de créditos de alta integridad. Esta coalición reconoce la creciente relevancia global de los mercados regulados de carbono y de los mecanismos de fijación de precios del carbono, así como el papel de estos instrumentos en la promoción de la descarbonización y la capacidad para que los países puedan avanzar en sus metas de acción climática.

Financiar la naturaleza es indispensable para cumplir el Acuerdo de París, pero no justifica un sistema de créditos de carbono de bajo rigor ambiental, diseñados para mantener la viabilidad comercial de proyectos cuya integridad climática es cuestionable. Quienes defienden reglas más laxas suelen omitir que la mayoría de los créditos en circulación son de baja calidad, utilizados por empresas contaminantes (muchas del sector de los combustibles fósiles) para mantener sus emisiones habituales.

El debate sobre los mercados y las medidas industriales es recurrente en esta cumbre. Ya en Bakú, numerosos países en desarrollo denunciaron el impacto de medidas unilaterales o de efecto transfronterizo —como nuevas regulaciones de reporte, acuerdos comerciales, tarifas o el CBAM europeo— que consideran injustas. Durante meses, varios países rechazaron debatir estas cuestiones en el marco climático, argumentando que pertenecen a foros económicos. Pero, cuando hablamos de clima, justicia y transición, es imposible separar completamente la agenda comercial, especialmente en un mundo condicionado por la amenaza de nuevas guerras comerciales. Por eso, el bloque de Like-Minded Developing Countries (LMDC) solicita incluir en la agenda de la COP30 un nuevo punto específico sobre estos impactos económicos, obligando al resto de países a considerar la vulnerabilidad y las asimetrías estructurales que enfrentan las economías emergentes.

Fuente: Plenario de evaluación del sábado 15 de noviembre, COP30. Equipo AmbiciónCOP.

Finaliza el día con el plenario de evaluación de la primera semana de la COP30, que comienza con mucha expectación. ¿Hasta dónde han conseguido avanzar los diferentes mutirãos? El Presidente de la COP30 indica que la cumbre entra en su momento crítico, y que su objetivo es el de fortalecer el multilateralismo maximizando los avances hacia el objetivo común de la implementación de la acción climática. Pide a las Partes expresamente que no utilicen estrategias dilatorias procedimentales para acelerar el trabajo y poder cerrar de manera exitosa la cumbre el día 21 en su fecha prevista.

Se va a avanzar el trabajo pendiente con facilitadoresdesignados en nombre del Presidente de la COP30, a 3 niveles: consultas ministeriales en nombre de la presidencia, consultas técnicas y consultas directas de la presidencia.

Para definir el estado de los temas fundamentales y de calado político de la cumbre, se va a redactar una nota de síntesis del estado actual de avances para que se puedan trabajar de manera adecuada. Estos temas son:

  • El artículo 9.1 del Acuerdo de París sobre la responsabilidad de finaciación de los países desarrollados hacia los países en vías de desarrollo.
  • Las medidas unilaterales de mercado.
  • La brecha de ambición con el 1,5 ºC y el informe de síntesis de las NDC.
  • El seguimiento de la implementación de los NDC.

El martes, 18 de noviembre, se propone una nueva puesta en común en plenario para presentar los avances y, previamente, un mutirão ministerial para facilitar el diálogo y los acuerdos.

El secretario ejecutivo de la CMNUCC, SImon Stiell, pide en su intervención "hablar en los pasillos" y "negociar asumiendo que hay que ceder para obtener mucho. Todas sus poblaciones. todas sus economías, la ciudadanía en las calles de Belém lo están pidiendo, no queda tiempo que perder".

Finaliza el plenario con una frase, esta tiene que ser la COP de la ejecución.