Ambición: palabras, promesas y pruebas
Las expectativas son altas sobre la palabra ambición, que se repite en discursos, conversaciones y espacios oficiales.
Conocemos el punto de partida, la brecha de ambición (una vez más) de los NDC y las necesidades de balancear los esfuerzos de mitigación y adaptación. Pero, aunque en esta cumbre la adaptación es muy relevante, no podemos obviar la importancia del artículo 7.4 del Acuerdo de París reconoce que "las Partes reconocen que la necesidad actual de adaptación es considerable, que un incremento de los niveles de mitigación puede reducir la necesidad de esfuerzos adicionales de adaptación, y que un aumento de las necesidades de adaptación puede entrañar mayores costos de adaptación".
Pero el camino no es sencillo. En la agenda de las negociaciones se incluyen el Mitigation Work Programme (MWP) y el Diálogo de los Emiratos Árabes Unidos sobre los resultados del Balance Global (GST), ambos sin avances en su implementación con visiones opuestas por los bloques formados por las Partes. Por un lado, los que quieren promover la ambición a través de la implementación y evaluación de medidas concretas. Y, por otro, los que pretenden retrasarla y se focalizan sobre la puesta en marcha de una plataforma técnica para hacer matchmaking de proyectos o en limitar su tratamiento a un diálogo anual (o incluso menos).
El informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Perspectivas de la Energía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), que se ha publicado coincidiendo con la COP30 puede avanzar una hoja de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles. En los diversos escenarios que propone, incluso en el que la acción climática global se paralizase, las energías renovables crecen más rápido que cualquier otra fuente de energía, con un despliegue en 2024 récord por vigésimo tercer año consecutivo. También indica que, en el escenario más previsible, la demanda de petróleo y carbón va a alcanzar su pico de consumo en 2030 o antes.
El informe destaca además que, todavía, existen más de 730 millones de personas sin electricidad, que se espera un aumento del 10% en la demanda mundial de gas antes del pico de demanda, que se prevé un crecimiento del 50% en el consumo de electricidad en un escenario de cero emisiones netas, que el 80% del crecimiento del consumo de energía para 2035 se concentrará en regiones con alta capacidad solar, que China tendrá entre el 45% y el 60% de las nuevas energías renovables en la próxima década o que 40 países incluyen la energía nuclear en sus estrategias.
Esto es relevante ya que según un análisis de Zero Carbon Analytics (ver enlace) realizado con datos de la Global Renewables Alliance (GRA), desde la firma del Acuerdo de París, se han invertido 8,7 billones de dólares en nuevos proyectos de petróleo y gas, más que los 8,6 billones de dólares necesarios para triplicar las energías renovables para 2030.
Brasil mencionó en esta COP30 la posibilidad de trabajar en una hoja de ruta del abandono progresiva de los combustibles fósiles, siguiendo la propuesta Brasil X4. La Hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles (TAFF), ha sido apoyada en una sesión celebrada en el Pabellón de Brasil por los ministros y enviados climáticos del Reino Unido, Alemania, Francia, Colombia, Kenia y Dinamarca, así como los académicos Sir Nicholas Stern y Arunabha Ghosh, hicieron un firme llamamiento a favor de una hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles. El ejemplo más claro de este apoyo a una hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles vino del ministro alemán Flasbarth, quien afirmó que Alemania "apoyará cualquier decisión de crear un proceso para desarrollar una hoja de ruta sobre la transición de los combustibles fósiles aquí en Belém". Según la ministra de medio ambiente de Brasil, la hoja de ruta no intenta imponer ningún resultado específico, trata de crear un espacio adicional para la reflexión colectiva, "no tenemos todas las respuestas, pero podemos empezar a crearlas a través de diálogos como este".
Colombia, en este contexto, presentó una declaración, considerada por algunos insuficiente, y sujeta a la firma de las Partes. Se valora esta situación como una oportunidad ya que, hasta ahora, nunca se había debatido sobre la manera de hacer esa transición fuera de los combustibles fósiles. El momento puede convertirse en un punto de inflexión, aunque también abre otros debates que van desde la eficiencia energética hasta nuevas tecnologías como el hidrógeno verde o el almacenamiento de carbono (CCUS). El Gobierno de Colombia invitó a los grupos interesados a su pabellón para una sesión informativa sobre su propuesta de declaración. A pesar de su difusión, la iniciativa solo cuenta actualmente con un pequeño número de signatarios, principalmente algunos Estados insulares y Panamá. Se preguntó a Brasil por qué no había firmado, que pusó como argumento que la declaración se puede alejar demasiado del marco del TAFF.
En definitiva, a pesar de los avances logrados en la COP28, las divisiones persisten entre los países que reclaman más ambición, aquellos que buscan ralentizar los esfuerzos y los que piden avances en otros temas que los representan antes de avanzar en esta cuestión como se evidenciaron en Bakú, en la COP29. ¿Por qué cuesta tanto avanzar? Porque el momento actual requiere avanzar en la implementación de las medidas concretas y ese término, aparentemente sencillo, tiene implicaciones profundas ya que implica a la soberanía de los países, algo que la CMNUCC no reguló directamente. Y llevar a la práctica los compromisos concretos a través de políticas, planes y medidas de actuación requiere modelos de gobernanza adecuados, recursos técnicos y financieros, y cooperación. Todo ello en un marco de equilibrios internacionales para no actuar en los ámbitos nacionales.
La Unión Europea, en rueda de prensa, ha reivindicado su papel como defensora de la ambición, insistiendo en mantener vivo el objetivo del 1,5 ºC y en recordar su responsabilidad histórica, aunque sus emisiones actuales sean bajas. Pero su liderazgo también se pone a prueba. A nivel interno, la nueva NDC europea para 2035 se quedó por debajo de lo esperado por la sociedad civil, y la Ley Climática para 2040, que se vota mañana en el Parlamento Europeo, incorpora márgenes de flexibilidad que debilitan su papel de referente global (fija un objetivo de reducción del 90% de las emisiones respecto a 1990, con un 85% de reducción interna y hasta un 5% mediante compensaciones de emisiones en terceros países).
Este miércoles se esparaban resultados en el plenario convocado a primera hora de la tarde. Para evitar inercias del pasado, la Presidencia de la COP30 lanzó un formato de consultas informales sobre cuatro temas que las Partes propusieron, y que no están en la agenda, para su tratamiento en bloque: el artículo 9.1 del Acuerdo de París, las medidas unilaterales de comercio, la brecha de implementación y la respuesta al informe sobre los informes bienales de transparencia (BTR) y NDC.
Fuente: Blue Zone de la COP30. Equipo AmbiciónCOP.
En estos espacios menos rígidos, las Partes pueden participar de una manera más constructiva, lo que ha facilitado debates sobre brechas reales, obstáculos nacionales y modelos de cooperación práctica (nos confirman desde algunas delegaciones). En este contexto, por ejemplo, ha surgido una propuesta impulsada por la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS) para crear un plan de respuesta global sobre los cuatro temas, que refuerce la cooperación y apoye la implementación.
En el plenario no se han presentado propuestas de avances, pero se ha puesto en valor los esfuerzos para promover el diálogo, desarrollado en un formato diferente que permitió hablar —por fin— de otra manera. Las Partes coincidieron en la necesidad de mantener este espacio de intercambio y de volver a reunirse en plenario el sábado para hacer balance.
Nos vamos del recinto de la cumbre sin que nos desalojen. Ayer, tras una marcha pacífica en el marco de la COP30, un grupo de manifestantes intentó acceder al recinto, siendo reprimido con el uso de la fuerza y provocando la evacuación temporal del recinto. Más allá del incidente, el mensaje es claro: cuando las conversaciones se acercan al territorio y a las personas, estas quieren participar y ser escuchadas. La cuestión de fondo no es el suceso en sí, sino cómo garantizar que la participación y la inclusión sean reales en estos foros globales donde se decide el futuro común.
No solo las Partes necesitan nuevos formatos y procesos para avanzar y superar sus diferencias. También la sociedad civil busca ser parte activa del cambio.
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