Publicado el martes 11 de noviembre del 2025

Las altas temperaturas y la sofocante humedad de Belém exponen sin tapujos el difícil futuro climático en muchas zonas del planeta.

El día del comienzo oficial de las negociaciones en Belém es también el día de la primera llegada masiva de participantes, algo que se ha notado en el recinto. La refrigeración no da para más en amplias zonas de la cumbre, y la botella de agua conmemorativa se convierte en uno de los elementos imprescindibles de los delegados. Con más de 56.000 personas registradas, esta es la segunda COP más grande de la historia (a falta de las cifras finales que se publican por la CMNUCC una vez finalizada la cumbre). 

 Fuente: Cifras provisionales de la COP30 respecto de las cumbres anteriores. CarbonBrief, ver enlace.

La delegación de Brasil es la más numerosa con 3.805 personas inscritas, entre negociadores (parties) e invitados a las delagaciones oficiales (parties overflow), seguida en el top 10 por China (789), Nigeria (749), Indonesia (566), la República Democrática del Congo (556), Francia (530), Chad (528), Australia (494), Tanzania (465) y Japón (461). La delegación de España suma 83 delegados.

El comienzo de la cumbre tiene otro momento clásico, revisar el listado de los participantes, y analizar su origen y estatus de participación. La CMNUCC facilita una base de datos con toda la información de las personas registradas (descargar documento en el enlace).

Después de la buena noticia de ayer, con la aprobación de la agenda, hoy ha comenzado el verdadero core de la COP30, el proceso que determinará si esta cumbre logra resultados concretos o se queda, como en ocasiones anteriores, en discursos superfluos sin capacidad de generar cambios significativos. Las negociaciones climáticas son un ejercicio de paciencia y escucha. Avanzan lentamente, entre textos con corchetes (sin acuerdo entre las Partes), consultas informales y reuniones interminables.

Pero cada palabra acordada define el rumbo de la acción climática global. Todo indicaba que la cumbre podría quedar bloqueada por los mismos temas que se arrastran desde Bakú: las medidas unilaterales de mercado, los flujos financieros, los modelos de financiación y los flujos económicos y la brecha entre las promesas y la implementación real. Sin embargo, la Presidencia brasileña ha logrado cambiar esto al abrir espacios de consultas informales entre las Partes, con la intención de llegar a un plenario de conclusiones mañana miércoles. Esto permite liberar espacios y tensiones políticas para avanzar en otras cuestiones como el Programa de Transición Justa, unos de los temas centrales en Belém, que ahora discute una propuesta formal del grupo G77+China. 

Hoy también se ha confirmado que la COP32, en 2027, se celebrará en Etiopía. Cada presidencia no solo asume la organización técnica, sino la responsabilidad de construir una agenda y un contexto político que permitan avanzar las negociaciones y movilizar a la sociedad civil. Mientras tanto, la sede de la COP31 sigue sin tener sede confirmada, con Australia y Turquía en un punto muerto por la celebración del evento de 2026.

Fuente: Protesta en la blue zone de la COP30, 11 de noviembre. Equipo AmbiciónCOP.

Esta cumbre, por tanto, se mueve entre los mismos temas pero con nuevos matices: la ambición climática y la brecha hacia el 1,5 ºC, las condiciones para la adaptación y la resiliencia, la creación de un marco para la transición justa y la provisión de financiación.

  • Ambición climática: del papel a la implementación. El gran tema de fondo es la manera de responder colectivamente a la brecha del 1,5 ºC evidenciada por el Informe de Síntesis de la CMNUCC sobre las nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), y cómo avanzar en la implementación del primer Balance Global (GST) cuyo resultado en Dubái marcó compromisos como triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia energética, que todavía tienen que concretarse de manera efectiva, o plazos para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. La Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), apoyada por la UE, Noruega y Australia, ha pedido que esta COP envíe una señal clara de compromiso con el objetivo de 1,5 °C, en línea con la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia que reconoció la obligación legal de los Estados de actuar contra el cambio climático.
  • Adaptación y resiliencia: medir, financiar y cumplir. Otro eje central de las negociaciones gira en torno al Objetivo Global de Adaptación (GGA) y su marco de indicadores de cumplimiento. El desafío se centra en acordar un sistema que sea robusto pero viable para todas las Partes. Además, la adaptación es una cuestión de recursos y, pese a las promesas realiadas en la COP21 de duplicar la financiación para la adaptación, esta no ha sido suficiente ni accesible. Los países en desarrollo reclaman señales claras, recordando que sin financiación no hay implementación posible.
  • Transición justa: hacia un mecanismo global. El debate sobre cómo llevar a la práctia la transición justa es clave porque engloba otras cuestiones definidas por la CMNUCC. Belém tiene la oportunidad de concretar un mecanismo operativo pero su desarrollo sigue dividiendo a las Partes. La sociedad civil, por su parte, reclama que este mecanismo no se limite a un texto de compromisos sino que impulse políticas concretas de empleo, protección social y participación local.
  • Financiación: la prueba definitiva de confianza. La financiación climática, de nuevo, es uno de los puntos de mayor tensión. La Hoja de Ruta de Bakú a Belém para apoyar la implementación del Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG, por sus siglas en inglés) que se acordó el año pasado no responde a las expectativas de los países en desarrollo, que exigen claridad sobre quién aporta, cuánto y cómo. El artículo 9.1 del Acuerdo de París, que establece la obligación de los países desarrollados de financiar la acción climática, vuelve a estar en el centro del debate. Sin avances en este punto, la brecha de confianza podría ampliarse, comprometiendo todo el proceso. Sin recursos predecibles y suficientes, no hay transición justa, ni adaptación, ni ambición posible.

El segundo día en Belém ha puesto en marcha muchos de los eventos paralelos que se llevan a cabo en los pabellones de países y organizaciones. También se ha presentado la agenda de los Climate High-Level Champions, y la acción de los actores no estatales que acompañan las negocaciones empujando la implementación de los compromisos oficiales. Generando conexiones entre empresas, inversores, sociedad civil y comunidades para transformar sectores claves de la transición y promover el cambio cultural necesario para ello.

Fuente: Presentación Agenda de Acción de los Climate High-Level Champions. Equipo AmbiciónCOP.

La Agenda de Acción propone un nuevo plan a cinco años, que debe abrir una "era de implementación" del GST para alcanzar resultados concretos que "las personas puedan sentir". Entre las herramientas que recoge el plan, se ha presentado el Granero de Soluciones que busca inspirar a través de ejemplos tangibles de impacto, de más de 300 iniciativas y coaliciones puestas en marcha en los diez años transcurridos desde la COP21 de París, y visibilizar modelos para la implementación de la acción climática.

Más información sobre el Granero de Soluciones de la Agenda de Acción de la COP30, ver enlace.

Termina el segundo día con fuertes tormentas. En los diversos plenarios de la tarde, algunas Partes han solicitado descansos para esperar a que la lluvía dejará de golpear el techo del recinto y pudieran ser escuchados. Hay que esperar que no sea un presagio de lo que está por venir...