Menos discursos, más decisiones
“Vuestra tarea no es luchar entre vosotros. Vuestra tarea es luchar juntos contra la crisis climática”.
Este ha sido uno de los mensajes lanzados por Simon Stiell, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), en la inauguración oficial de la COP30.
Una cumbre que ha comenzado hoy en Belém, esperando la participación de alrededor de 60.000 personas, con un mensaje que resuena con fuerza, la década decisiva para cumplir el Acuerdo de París está aquí.

Fuente: Pabellón de Brasil en la Blue Zone de la COP30. Equipo AmbiciónCOP.
El presidente de la República Federativa de Brasil, Lula da Silva, ha inaugurado la COP30 realizando un llamamiento a convertir la cita en una “COP de la Verdad”, apelando al espíritu brasileño del mutirão, el esfuerzo colectivo. Su discurso puso sobre la mesa cuestiones esenciales que deberían surgir de la cumbre como el abandono de la dependencia de los combustibles fósiles, la reversión de la deforestación y el aseguramiento de una financiación climática justa y planificada.
Y planteo las tres brechas que definen el momento actual:
- La brecha de ambición, entre los compromisos asumidos y lo que realmente exige la ciencia.
- La brecha de implementación, entre lo que prometemos y lo que estamos haciendo.
- La brecha de medios, entre las necesidades de los países en desarrollo y los recursos que reciben.
Pero estas tres brechas son, en realidad, una sola, la distancia entre las palabras y los hechos.
Hoy se ha remitido una carta a las Partes y a los observadores de la COP30 que analiza los objetivos de reducción de las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC) presentadas hasta la fecha. Según el número total de 86 contribuciones previstas determinadas a nivel nacional presentadas por 113 Partes, se prevé que las emisiones mundiales totales de gases de efecto invernadero (con UTS) en 2035 serán aproximadamente un 12% inferiores a los niveles de 2019. Esto se compara con un aumento previsto de las emisiones de entre el 20% y el 48% para 2035, antes de la adopción del Acuerdo de París.
Fuente: UNFCCC.
Se debe subrayar que el objetivo previsto, teniendo en cuenta las 64 NDC comunicadas por 64 Partes en el Acuerdo de París y registradas en el registro de CDN entre el 1 de enero de 2024 y el 30 de septiembre de 2025, era del 10%. Por lo tanto, con la presentación de las nuevas contribuciones, incluidas las de la Unión Europea y China, solo se modifica la reducción para 2035 en un 2%.
También se tiene que recordar que las reducciones de las emisiones de GEI deberían alcanzar el 60% para 2035 con respecto al nivel de 2019, para no sobrepasar el 1,5 ºC. Con el objetivo de los 2 ºC, las reducciones deberían alcanzar el 35% (según el informe de síntesis presentado hace semanas por la CMNUCC).
Siguiendo con los clásicos del primer día, hoy es día para "pasillear" entre las primeras reuniones y eventos. Lo primero, recogida de acreditación, botella para poder beber en el recinto y, novedad este año, tarjeta de prepago para poder comer en los restuarantes del recinto (no se puede utilizar efectivo ni tarjetas de crédito). Después, identificar los diferentes espacios de negociación y zonas de eventos, los lugares de trabajo disponibles, los precios de la comida, la regulación de la temperatura del recito en un Belém que nos recibe con un intenso calor húmedo. En defintiva, lo que facilitará el trabajo los próximos 13 días. Y en los pasillos, encuentros con personas con las que coincides de año en año o, en algún caso, en una pantalla participando en un webinar. Ese momento para sentir que no estamos solos en la aceleración de la acción frente al cambio climático. Con una pregunta que, a modo de ritual, se repite en estos encuentros. ¿Qué esperas de esta COP30? ¿Vamos a lograr algo esta vez?
Es difícil responder a estas preguntas cuando el proceso apenas acaba de comenzar pero, las señales iniciales, tienen un componente de claridad y a la vez de contradicción. Por un lado, la organización de la COP30 tiene que enfrentarse a los desafíos técnicos de llevar a cabo el evento en la Amazonia y a las cuestiones políticas condicionadas por la agenda nacional de Brasil. El país anfitrión ha situado el desarrollo de los biocombustibles en el centro del debate, impulsando la Belém 4X Pledge on Sustainable Fuels, respaldada por 19 países, que pretende promover la adopción global de fuentes de “energía limpia”, aunque corre el riesgo de desviar el foco de la electrificación directa, la vía más sostenible y urgente para avanzar en la mitigación del cambio climático. Por otro lado, se percibe una necesidad de defender el multilateralismo como modelo para garantizar la gestión global de la agenda climática y una sensación de que, pese a la fatiga en el proceso y de la amenaza de represalias por parte del Presidente de los EE.UU., la cumbre no debe fracasar.
Aunque en la reunión previa de lideres, celebrada la semana pasada, se han reconocido avances en la implementación del Acuerdo de París tambien han subreayado la magnitud de la acción pendiente frente al cambio climático. Los informes más recientes, como el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025, publicado por el Programa de Medio Ambiente de NNUU (PNUMA) que proyecta un aumento de 2,8 °C a finales de siglo, dejan poco margen a la complacencia.
¿Por esto se habrá aceptado sin problemas la agenda de la COP30? Un gesto totalmente inusual tras años de bloqueos, en Baku se tardaron días en concretar la agenda, que puede reflejar esa voluntad para avanzar en los objetivos de la cumbre y no quedar atrapados en el procedimiento. Entre los temas que ganan peso en el desarrollo de la cumbre se encuentran:
- La transición y eliminación de los combustibles fósiles.
- El refuerzo de la resiliencia y adaptación.
- El papel de las comunidades indígenas.
- El aumento de la financiación climática para los países más vulnerables.
No, no sabemos aún lo que va a pasar. Pero sí sabemos por qué estamos aquí. Más allá de los intereses que buscan retrasar la acción, los de siempre siguen presentes en la cumbre y solo queda conocer el número concreto (más información en este artículo del periódico The Guardian), la gran mayoría de quienes participamos en este proceso lo hacemos convencidos de que el multilateralismo es la única vía posible frente a la triple crisis climática, de biodiversidad y de contaminación.
A diez años del Acuerdo de París, la COP30 no puede limitarse a evaluar lo logrado. Debe reconstruir la confianza, cerrar las brechas de ambición e implementación, y demostrar que la cooperación global sigue siendo posible.
La verdad que reclama Lula es evidente: no hay tiempo que perder. El 1,5 °C no puede ser una aspiración, es el umbral que separa el éxito del fracaso, de un futuro con riesgos irreversibles.
Belém puede ser el punto de inflexión o una nueva oportunidad perdida (y no quedan muchas opciones). De nosotros depende que sea la COP de la Verdad… Y no la de las excusas.
Las cumbres del clima no son perfectas. Son de digestión lenta, a veces frustrantes, en ocasiones caóticas. Pero también son el único espacio donde el mundo se sienta a conversar, proponer, negociar y —si hay coraje político— acordar soluciones frente a la crisis climática.
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