Publicado el jueves 10 de julio del 2025

Cuatro cartas abiertas y una visión articulada: la Presidencia brasileña ha presentado su marco político para la COP30. Desglosamos qué dicen y hacia dónde quieren llevarnos.

En la continuidad del proceso climático multilateral, y desde que comenzó el maratón hacia la COP30 del próximo mes de noviembre, la Presidencia brasileña ha compartido una serie de cartas abiertas que perfilan su visión política y estratégica para la cita de Belém. Firmadas por la ministra Marina Silva y el embajador André Corrêa do Lago, estas misivas tienen un objetivo ambicioso: restaurar la confianza en el proceso climático internacional en un contexto geopolítico complejo y ante una crisis climática que no da tregua.

Las cartas envían señales claras a la comunidad internacional, marcando prioridades y valores compartidos, y reiterando un mensaje central: ha llegado el momento de traducir promesas en acciones, con la justicia climática como brújula.

Primera carta: principios rectores:

Publicada en enero, la primera carta marca el tono general de la Presidencia. Brasil se presenta como un puente entre agendas históricamente enfrentadas: desarrollo y sostenibilidad, Norte y Sur, urgencia y esperanza. La carta recurre a una imagen para posicionar su marco: si en las COP celebradas en el hemisferio norte nos guiamos por la Estrella Polar, ahora, en el sur, se mira al cielo para orientarse con las cinco estrellas de la constelación Cruz del Sur. Estas cinco estrellas representarían los cinco pilares de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC): mitigación, adaptación, financiación, tecnología y desarrollo de capacidades.

Para cada uno de estos pilares, se plantean tres prioridades: implementar el Acuerdo de París, promover una transición justa y fomentar la participación de todos los actores. La carta también destaca la importancia de la agenda global de acción climática, con una movilización activa de la economía real para acercar la COP al terreno. La visión es clara: una COP inclusiva, con resultados concretos y con raíces firmes en la Amazonía.

Segunda carta: la COP de los círculos:

En marzo, la segunda carta desarrolla el concepto del Mutirão, una expresión brasileña que evoca la acción colectiva y colaborativa, y propone un marco para acoger “contribuciones autodeterminadas” en un esfuerzo de conectar con la COP con la vida real. Estas contribuciones, ofrecidas por personas y organizaciones desde distintos niveles –locales, nacionales, internacionales–, consistirán en intervenciones sostenibles y positivas frente al cambio climático, utilizando tiempo, recursos o conocimientos. Inspiradas en los planes nacionales (NDC), estas acciones voluntarias funcionarían como una vía ascendente para reforzar la ambición.

En la misma idea Presidencia también ha lanzado cuatro círculos de liderazgo: i) el Círculo de Presidentes de la COP, ii) el Círculo de los Pueblos, iii) el Círculo de Ministros de Finanzas y iv) el Círculo del Balance Ético Global que buscan canalizar la sabiduría colectiva hacia una transformación sistémica.

Tercera carta: conectar con las negociaciones:

La tercera carta, publicada justo antes de las sesiones técnicas en Bonn (SB62), hace un llamado a todas las Partes para repensar el futuro del proceso. Reconociendo que estamos transitando de una etapa centrada en la negociación a otra de implementación, la Presidencia invita a utilizar la SB62 para explorar formas de hacer el proceso más eficiente y capaz de impulsar mayor ambición.

Se insiste en que todos los mandatos y temas sustantivos siguen siendo relevantes para Belém: financiación climática; programa de trabajo de Sharm el-Sheik sobre la ambición y la aplicación de la mitigación; transparencia; plan de acción sobre género; medidas de respuesta; programa de aplicación de la tecnología y fomento de la capacidad; medidas para el empoderamiento climático; y disposiciones para las reuniones intergubernamentales. También se subraya la necesidad de reforzar las capacidades de la secretaría de la CMNUCC para garantizar su funcionamiento óptimo, responsabilidad que compete a todas las Partes.

Cuarta carta: la agenda de la COP:

La última carta publicada hasta la fecha, en junio, se centra en la estructura temática de la Agenda de Acción de la COP30, organizada en seis grandes ejes que abarcan mitigación, adaptación y medios de implementación:

I. Transición energética, industrial y del transporte: (1) triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia energética, (2) acelerar las tecnologías con emisiones nulas y bajas en sectores difíciles de reducir, (3) garantizar el acceso universal a la energía y (4) abandonar los combustibles fósiles de forma justa, ordenada y equitativa.

II. Gestión de los bosques, los océanos y la biodiversidad: (5) inversiones para detener y revertir la deforestación y la degradación forestal, (6) esfuerzos para conservar, proteger y restaurar la naturaleza y los ecosistemas con soluciones para el clima, la biodiversidad y la desertificación, y (7) esfuerzos para preservar y restaurar los océanos y los ecosistemas costeros.

III. Transformar la agricultura y los sistemas alimentarios: (8) restauración de la tierra y agricultura sostenible, (9) sistemas alimentarios más resilientes, adaptables y sostenibles, y (10) acceso equitativo a una alimentación y nutrición adecuadas para todos.

IV. Fortalecer la resiliencia de las ciudades, la infraestructura y el agua: (11) gobernanza multinivel, (12) construcciones y edificios sostenibles y resilientes, (13) desarrollo urbano, movilidad e infraestructura resilientes, (14) gestión del agua y (15) gestión de residuos sólidos.

V. Fomento del desarrollo humano y social: (16) promoción de sistemas de salud resilientes, (17) reducción de los efectos del cambio climático en la erradicación del hambre y la pobreza, (18) educación, desarrollo de capacidades y creación de empleo para hacer frente al cambio climático, (19) cultura, patrimonio cultural y acción por el clima.

¿Y ahora qué?

Tras esta serie de cartas, la hoja de ruta de la Presidencia brasileña está claramente trazada. Belém se perfila como una COP con fuerte narrativa política, orientada a resultados concretos, con una apuesta clara por la inclusión social y la reparación histórica. Sin embargo, el camino hasta noviembre no está exento de contradicciones ni obstáculos.

A pesar de estar cartas las políticas nacionales del propio gobierno brasileño siguen impulsando la expansión de combustibles fósiles en la Amazonía, generan tensiones con la narrativa internacional de justicia climática. Además, la logística de la COP, en particular la disponibilidad y el coste del alojamiento en Belém, sigue siendo un punto crítico sin resolver. Asimismo, a nivel global, persisten las divisiones entre bloques de negociación, los incumplimientos financieros, la falta de un mecanismo claro de transición justa y la urgencia de traducir el Balance Global en planes nacionales más ambiciosos.

El verdadero reto ahora está en movilizar a todos los actores –gobiernos, sociedad civil, sector privado, comunidades locales– para que las intenciones expresadas se materialicen en avances concretos dentro y fuera de las salas de negociación. Desde AmbiciónCOP, seguiremos de cerca este proceso. Porque el tiempo de actuar es ahora, y el clima no puede esperar.