Publicado el miércoles 13 de noviembre del 2024

La adaptación al cambio climático es uno de los pilares esenciales de la agenda global.

Sin embargo, la jornada de hoy ha dejado un sabor agridulce, especialmente por las barreras de acceso y la falta de información en los avances sobre la financiación para alcanzar el Objetivo Global de Adaptación (comocido por sus siglas en inglés como GGA).

El secretario general de NN.UU. subrayó el martes la necesidad de que los países desarrollados doblen su financiación para la adaptación, estableciendo un mínimo de 40.000 millones de dólares para 2025, cuando los países deben presentar sus Planes Nacionales de Adaptación. Este llamado urgente busca responder a la creciente vulnerabilidad climática en todo el mundo. Pero las complejidades de la cooperación y la necesidad de una implementación efectiva persisten como desafíos.

El ejecutivo financiero japonés y asesor de Naciones Unidas sobre Finanzas Innovadoras e Inversiones Sostenibles, Hiromichi Mizuno, ha subrayado la importancia de enviar señales claras a los mercados financieros para que la inversión en sostenibilidad sea percibida como rentable y necesaria. Mizuno ha lanzado dos consejos. El primero, tener imaginación para alcanzar nuevas soluciones efectivas. El segundo es que no es tan importante presentar planes climáticos ambiciosos, sino mostrar sobre todo convicción en su cumplimiento.

En la misma línea, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, centró su declaración en la catástrofe de Valencia, una de las que más atención ha recibido en los primeros días de la COP. "El cambio climático mata", dijo, refiriéndose a las más de 200 personas que han perdido la vida. Ante ello, pidió ambición. "Bakú debe ser recordado como el momento en el que transformamos las palabras en cifras. El nuevo objetivo de financiación climática internacional medirá nuestro compromiso con las generaciones futuras y todos somos conscientes de que necesitamos ser mucho más ambiciosos si queremos lograr los objetivos tanto en mitigación como en adaptación".

Sánchez indicó que España ha superado dos años antes de lo previsto el compromiso de movilizar 1.400 millones de euros para la financiación climática. En linea con el objetivo de la cumbre, abogó por "una arquitectura financiera internacional capaz de proporcionar más financiación y en mejores condiciones". En este sentido, afirmó que "la financiación pública y privada movilizada por el sector público con origen en los países desarrollados es simplemente insuficiente" y llamó a la acción porque lo que ha ocurrido en Valencia "no es una cuestión aislada. Sucede día tras día en todos los rincones del Planeta".

Consulta informal sobre el Objetivo Global de Adaptación

En las consultas que ya han comenzado sobre el GGA, la mayoría de las Partes destacaron la importancia de establecer modalidades para el segundo año del programa de trabajo y un calendario claro para los resultados de los expertos técnicos. Se planteó la posibilidad de alinear el calendario con el trabajo de los expertos técnicos para que comience inmediatamente después del final de la COP29 con una mejora de los indicadores y un análisis de las deficiencias, y una mayor convergencia sobre las conclusiones.

Todos los grupos de países en desarrollo destacaron la importancia de incluir indicadores sobre los medios de implementación. La mayoría de los países desarrollados (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, UE, etc.) no apoyan la elaboración de indicadores de los medios de implementación, en particular, sobre financiaciónpara las metas y no consideran que los medios de implementación formen parte del mandato del programa de trabajo de los EAU-Belém.

En cuanto al resultado del programa de trabajo, se han presentado tres opciones:

  • Un conjunto mundial de indicadores con un número manejable en consonancia con los objetivos.
  • Una lista de indicadores nacionales y regionales, con un enfoque más amplio y de naturaleza flexible para que las Partes los apliquen y elijan.
  • Avanzar en las dos líneas.

El sector privado y las comunidades indígenas.

En el acto vespertino, las UN Climate Change High-Level Champions de la COP28 y COP29 enfatizaron sobre la necesidad de pasar a la acción, en la que destacaron la importancia y el papel que debe ocupar el sector privado.

Razan Al Mubarak,  la UN Climate Change High-Level Champions de la COP28, ha subrayado los avances recientes en la agenda de acción climática para alcanzar hitos de resiliencia para 4.000 millones de personas en 2030. La iniciativa "Resilience Campaign" se propone cerrar brechas críticas mediante soluciones colaborativas que involucren tanto a gobiernos como a actores no estatales.

La UN Climate Change High-Level Champions de la COP29, Nigar Arpadarai, afirmó que sin el apoyo del sector privado, la transición climática se estancaría, al igual que también requiere de la colaboración de las ciudades, la academia y los jóvenes. 

La sesión ha servido para enfatizar la necesidad de que el capital de calidad que llegue a las comunidades más afectadas, como las indígenas. Joan Carling, directora ejecutiva de Derechos Internacionales de Pueblos Indígenas, ha recordado que aunque estas comunidades representan solo el 5% de la población global, son protectoras clave de la naturaleza. Por ello ha exigido mecanismos efectivos para garantizar su participación, y "pasar de ser víctimas a ser parte de las decisiones de las acciones climáticas".

Casos inspiradores.

El sector agrícola ha sido definido como una de las áreas prioritaria para la adaptación, destacando la necesidad de inversiones significativas para escalar soluciones efectivas. Una visión esperanzadora para crear un mundo digno y más humano es la que ha lanzado Jacqueline Novogratz, CEO de Acumen. Narrando ejemplos de agricultores han superado adversidades y han prosperado, ha ilustrado como el acceso al capital pueden cambiar vidas.

El secretario ejecutivo de la convención, Simon Stiell, ha insisitido en que la COP29 debe ser una “COP habilitadora”. Para Stiel, la construcción de resiliencia y la implementación de planes de adaptación no son negociables; se requiere acción inmediata y tangible en todos los niveles. Además, ha hecho hincapié en que si bien la inversión privada ha sido crucial en los últimos tres años, pero aún es necesario fortalecer el compromiso de múltiples sectores. “No podemos permitirnos enfoques fragmentados; las soluciones deben ser integradas, y enfocadas en las realidades locales”. 

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha publicado los resultados de la Encuesta Climática anual sobre el cambio climático. Casi tres cuartas partes de los europeos encuestados reconocen que tendrán que adaptar su estilo de vida debido a los efectos del cambio climático. El estudio destaca que el cambio climático es considerado el segundo mayor desafío que enfrentan sus países, solo por detrás del costo de la vida.

La encuesta muestra que el 94% de los europeos considera importante que sus países se adapten al cambio climático, y el 50% cree que debería ser una prioridad. Los ciudadanos del sur de Europa, donde los impactos del cambio climático son más severos, están especialmente preocupados: el 65% en esta región prioriza la adaptación, 15 puntos por encima del promedio de la UE. Además, el 86% de los encuestados cree que las inversiones en adaptación climática pueden generar empleos y dinamizar las economías locales, mientras que el 85% opina que es urgente invertir ahora en adaptación para evitar costos mucho mayores en el futuro.

La encuesta también revela que el 80% de los europeos ha experimentado al menos un fenómeno meteorológico extremo en los últimos cinco años, como olas de calor, sequías o tormentas. Estos eventos tienen serias repercusiones: el 68% ha sufrido consecuencias directas, como interrupciones en el transporte, cortes de energía o problemas de salud. Ante estos desafíos, el 35% cree que tendrá que mudarse a lugares menos vulnerables al clima, y el 28% podría buscar regiones más frescas.

La creciente frecuencia de desastres naturales está aumentando el costo económico del cambio climático. Los expertos advierten que estos fenómenos seguirán intensificándose, poniendo en riesgo infraestructuras y el suministro global de agua y alimentos. El BEI destaca que cada euro invertido en prevención y resiliencia puede ahorrar entre cinco y siete euros en reparaciones futuras. En general, los resultados de la encuesta subrayan una creciente concienciación sobre la urgencia de actuar y la percepción de que la adaptación climática no solo es una necesidad inmediata, sino también una oportunidad económica.