Publicado el miércoles 06 de noviembre del 2024

Los líderes del G20 se reunirán en Brasil los 18 y 19 de noviembre, durante la COP29, dando la oportunidad de enviar la señal adecuada para lograr un resultado positivo en Bakú.

Imagen de www.g20.org/

La COP29, celebrada en un contexto de crisis geopolítica y económica, representa un momento crítico para reforzar el compromiso global con la transición climática. Los países del G20, que generan más del 75% de las emisiones globales, tendrán un impacto determinante en el éxito de esta cumbre. 

El G20 como motor de financiación climática

Uno de los pilares de la COP29 es asegurar el financiamiento necesario para la mitigación, adaptación y reparación de los efectos del cambio climático, especialmente en los países en desarrollo. Bajo la presidencia brasileña, el G20 subrayó la relevancia de las instituciones financieras multilaterales y la necesidad de reformarlas para canalizar fondos hacia la acción climática. La creación del “G20 Roadmap” para fortalecer la capacidad de los bancos de desarrollo es un precedente importante, ya que podría facilitar un compromiso financiero firme en la COP29.

A pesar de los desafíos y las divisiones en el grupo, la presidencia brasileña impulsó la creación del Task Force for the Global Mobilization Against Climate Change (TF Clima), una iniciativa para vincular las vías financiera y de los sherpas en temas climáticos. Aunque hubo resistencia sobre su relación con la CMNUCC, la declaración ministerial del G20 incluyó un párrafo de apoyo a la Presidencia de la COP29 y un compromiso para que las negociaciones en Bakú sean exitosas, sentando así una base sólida para el avance en la financiación climática en esta cumbre.

Transición energética: un desafío ineludible

La transición hacia energías limpias es otro tema central del G20. Aunque se alcanzaron consensos y avances sobre energía limpia e inclusión energética, la omisión de los combustibles fósiles sigue siendo una controversia. Genera críticas y supone un desafío para las negociaciones en la COP29, donde se espera que el G20 apoye una transición hacia energías renovables con un compromiso más claro hacia la eliminación de combustibles fósiles. 

Adaptación y resiliencia climática como prioridades globales

A medida que los impactos del cambio climático se intensifican, la adaptación va cobrando prioridad. La presidencia brasileña del G20 abrió el debate sobre financiamiento para adaptación, destacando la necesidad de crear un marco sólido para apoyar a los países en desarrollo en su adaptación a los impactos climáticos. En la COP29, los países del G20 tienen la oportunidad de avanzar hacia un compromiso efectivo para financiar la adaptación y promover planes de acción viables.

Sin embargo, la mitigación también debe seguir siendo un tema central. Estudios recientes indican que solo cuatro de los países del G20 tendrán un balance positivo de su huella ecológica para 2050. Además, el Informe sobre la Brecha de Emisiones del PNUMA señala que los compromisos actuales son insuficientes para cumplir con el límite del 1,5 °C.

Construcción de puentes entre el G20 y la COP29: un imperativo de liderazgo

La interacción entre el G20 y la COP29 va más allá de la diplomacia; es un imperativo para que la acción climática global sea efectiva. Las crisis geopolíticas han afectado las posibles convergencias dentro del G20, debido a los cambios en la dinámica de poder. Los países BRICS+ ganan terreno dentro y fuera del grupo, lo que genera tensiones con los países del G7. A esto se suma la cautela de varios miembros del G20 ante las próximas elecciones en Estados Unidos, cuyo resultado podría influir en la orientación de la presidencia sudafricana del G20 en 2025, ya sea hacia una representación más fuerte del Sur Global o hacia una alineación con EE.UU.