Publicado el domingo 10 de diciembre del 2023

Un tercio de las emisiones proceden del sector agrícola y ganadero. A la vez, sequías e inundaciones afectan a los cultivos y a los pastos. Urge transformar la actividad para convertirla en sostenible, adaptarla al nuevo clima y lograr la seguridad alimentaria para toda la población ya que el 75% de la cadena de producción alimentaria global se ha comprometido a hacerlo, tras sumarse hoy nuevos países a la Declaración sobre agricultura sostenible, sistemas alimentarios resilientes y acción climática. Ahora falta destinar la financiación necesaria.

AmbiciónCOP COP28 articulo food

Definitivamente, la transformación de los sistemas alimentarios forma parte de la agenda climática global. Con las nuevas adhesiones a la declaración, ya son 152 países los que se comprometen a incluir la alimentación y la agricultura en sus planes nacionales para mitigar el cambio climático (NDC) antes de la COP30 en Brasil en 2025. En la declaración se establece que debe dedicarse financiación a esa transición aunque por el momento el dinero no acompaña la magnitud de los cambios que deben llevarse a cabo.

“Esperamos que la COP28 logre enviar una señal política de que la alimentación y la agricultura son muy importantes, para que las comunidades que sufren los impactos climáticos puedan adaptarse”, ha reclamado la presidencia de la COP28 en relación a la evolución de las negociaciones y la necesidad de destinar más dinero a la adaptació

"Los 3.100 millones movilizados hasta el momento no son suficientes para adaptar la agricultura y la ganadería", indica la ministra de Cambio Climático y Medio Ambiente de Emiratos Árabes Unidos, Mariam Almheiri. Aun así, se ha mostrado confiada en que el marco establecido en la COP28 “generará en los próximos meses” nuevos movimientos de flujos financieros.

Con la declaración, los países han hecho una firme apuesta en favor de una “clara transición del sistema alimentario”, ha destacado la subsecretaria general de la agenda de agricultura de Naciones Unidas, Amina J Mohammed, para quien sin embargo, “hay que hacer un esfuerzo colectivo para acelerar la implementación”. Del mismo modo, para el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, "el sistema alimentario debe ganar eficiencias para poder ofrecer seguridad alimentaria en todo el planeta, pero para poder adaptarlo es necesario dedicar financiación sin distracciones ni negación”“La falta de acuerdo para aplicar la agenda de agricultura retarda la implementación de la declaración”, ha coincidido en lamentar el ministro de Uruguay, Fernando Matos.

Uno de los aspectos clave es ver qué herramientas son necesarias para implementar los cambios y además, actuar también para reducir el alto índice de desperdicio alimentario, como indica el último Informe sobre el índice de desperdicio de alimentos 2023 lanzado hoy por PNUMA.

“La adaptación va muy ligada al sistema alimentario. El año pasado identificamos por primera vez como algunas cuencas se están tornando en semiáridas. Eso tendrá consecuencias sociales y económicas drásticas”, ha explicado la ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva. La ministra ha pedido tener en cuenta el conocimiento de las comunidades en sus territorios, a la que debe sumarse una transferencia tecnológica efectiva.  “La agricultura debe ser transversal en la agenda de adaptación, de pérdidas y daños y también en la de biodiversidad”, ha reclamado Da Silva.

La temática del día no se ha elegido al azar. En los diferentes eventos que se han llevado a cabo en la cumbre, se ha explicitado el nexo entre el recurso hídrico y los sitemas alimentarios, subreayando que no hay alimentación sin agua. Según datos de la FAO, la agricultura utiliza el 70% de los recursos hídricos y va en aumento.

Repasamos algunas de las citas más destacadas en el día de hoy en la #COP28:

  • Farmers and Traditional Producers at The Heart of Food Systems Transformation. En el evento se ha incidido en la necesidad de visibilizar a los pequeños agricultores del mundo para tener en cuenta la diversidad, la inclusión y las diferentes soluciones. Y proteger las iniciativas locales que son consideradas como una de las bases de los sistemas alimentarios y, por lo tanto, una de las soluciones para la crisis alimentaria y climática.

    El acceso al recurso, y la sequía que lo agrava, es uno de los grandes retos que deben afrontar los agricultores. Esta situación provoca anualmente billones de dólares en pérdidas y daños en todo el mundo. En este sentido, se entiende que el Fondo de Pérdidas y Daños es un instri¡umento que debería paliar en parte esta situación pero requiere mayor financiación y asegurar su llegada al terreno. En declaración de un agricultor peruano, "no necesitamos compromisos, necesitamos acciones sobre el terreno" dijo agricultor de Perú.

    Los representantes de los agricultores han lanzado un mensaje claro, “somos el mayor sector privado del mundo” por lo que reclaman un mayor peso en las cadenas de valor y capacidad para la diversificación de productos. Han solicitado para poder ser más resilientes tener mayor capacidad de innovación, de investigación, de información y capacitación, y escalar las iniciativas locales. También han expresado la necesidad de integrar a las mujeres y el conocimiento indígena, sin olvidar la agricultura familiar y la juventud.

  • High-level Ministerial Dialogue on Building Water-Resilient Food Systems. En el evento ministerial han participado representantes de Kenia, Reino Unido, Países Bajos, Tayikistán, Marruecos, Senegal, Egipto, Francia, Perú y Pakistán para lanzar la Alianza sobre Sistemas Alimentarios Resilientes al Agua (partnership on Water Resilient Food Systems) con la CMNUCC. 

    La alianza plantea dar continuidad a la relación entre alimentación, agua y energía y continuar con el trabajo lanzado en la COP27 por la Urban Water Resilience Initiative (ACWA), que culminará con un balance en la COP30. Se contextualiza en la continuidad de los trabajos de la Comisión de Economía del Agua lanzada en 2022 - Iniciativa para la seguridad del agua (ver enlace).

  • Launch of the partnership on water-resilient food systems. El evento ha dado continuidad a la reunión ministerial y ha contado con la participación de organizaciones de la sociedad civil. Se ha destacado la importancia de que el agua tenga la presencia adecuada en la agende de la Presidencia de la COP28 y que haya sido factible desarrollar la alianza vinculada al agua. También se ha destacado la coordinación entre el nuevo instrumento y su coordinación con la Alianza de Sistemas Alimentarios Resilientes al Clima (ver enlace), rompiendo el trabajo aislado.

    En el acto ha destacaso, en este sentido, el Foro Económico Mundial que los programas de las últimas décadas sobre alimentos y agua trabajaban en paralelo y de manera diferente. Subrayan la importancia de crear con esta alianza un entorno propicio para fomentar las soluciones para el agua y los alimentos, que lo son también para el clima. La organización Mundial de Agricultores (WFO), ha destacado también que los pequeños, medianos y grandes agricultores necesitan el agua para cultivar. Por lo tanto, los impactos afectan de manera directa en los medios de subsistencia. Y piden que el agua debe estar en el centro de la toma de decisiones para la agricultura, pero también para las contribuciones determinadas a nivel nacional, por lo que "deben estar presentes en las NDC y planes a todos los niveles".
  • Accelerating Urban Resilience: Innovative Finance for Urban Water Utilities. En el evento se ha destacado el rol de las empresas suminstradoras de agua en el ciclo integral del agua. Son operadores calves para afrontar la escasez de agua y, sus infraestructuras, son claves para actuar frente a la mitigación, la adaptación y la resistencia.

    En este sentido, se ha reforzado la idea de que estas empresas deben evolucionar debido al déficit de inversión y a la urbanización con la movilización de nuevas iniciativas tal como lo hace Water Equity. Se deben rediseñar como servicios de agua con sistemas bajos en emisiones de carbono. También es clave dar más valor al agua, poner un precio justo y equilibrado a las necesidades e incluir la resiliencia de los sistemas. También se ha identificado la necesidad de generar servicios públicos claves para crear conexiones con el clima y desarrollar conocimiento, capacidades, eficiencia en los sistemas, protección de los más vulnerables e integración de los jóvenes y de los conocimientos tradicionales.