El  Pacto de Solidaridad Climática debe reunir una estrategia común y combinar capacidades y recursos de todos los países para reducir las emisiones esta década en línea con el objetivo de los 1,5 grados “en beneficio de la humanidad" .

ambicionCOP COP27 Guterres

  

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha emplazado a los países a realizar un pacto histórico entre norte y sur, un Pacto de Solidaridad Climática, tal y como lo ha nombrado, como “única esperanza” para cumplir con los retos climáticos. Tal y como ha explicado, este pacto debe reunir una estrategia común y combinar capacidades y recursos de todos los países, para lograr un esfuerzo colectivo mayor y reducir las emisiones esta década en línea con el objetivo de los 1,5 grados, “en beneficio de la humanidad”.

“Estamos perdiendo la lucha. Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen creciendo. Las temperaturas globales siguen aumentando. Y nuestro planeta se está acercando rápidamente a puntos de inflexión que harán irreversible el caos climático”, ha aseverado en la apertura de la Cumbre de Líderes que reúne a 130 jefes de estado para negociar entre hoy y mañana qué medidas llevar a cabo. En este sentido, se espera que en esta cumbre los distintos países anuncien nuevos planes para reducir sus emisiones, en cumplimiento con el compromiso forjado en Glasgow.

“Muchos de los conflictos actuales están vinculados con el creciente caos climático y son una razón para una mayor urgencia, una acción más firme y una rendición de cuentas efectiva”, ha afirmado. Asimismo, ha indicado que son los países desarrollados quienes deben tomar la iniciativa, mientras que las economías emergentes también son fundamentales para doblar la curva de emisiones globales. “La ciencia es clara: cualquier esperanza de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados significa lograr emisiones netas globales cero para 2050.  Nos estamos acercando peligrosamente al punto de no retorno. Para evitar ese terrible destino, todos los países del G20 deben acelerar su transición ahora, en esta década”.

Este pacto serviría para que los países más ricos y las instituciones financieras internacionales proporcionen asistencia financiera y técnica para ayudar a las economías emergentes a acelerar su propia transición a la energía renovable. Asimismo, debería determinar la eliminación gradual del carbón en los países de la OCDE para 2030 y en cualquier otro lugar para 2040. “Este pacto debe proporcionar energía universal, asequible y sostenible para todo”, ha apuntado el secretario general de la ONU.

“Las dos economías más grandes, Estados Unidos y China, tienen la responsabilidad particular de unir esfuerzos para hacer realidad este Pacto”, ha advertido el secretario general de la ONU, para quien “la humanidad tiene una opción: cooperar o perecer”.

Otras propuestas clave: Gravar las ganacias extra por combustibles fósiles y activar Sistemas de Alerta frente a fenómenos meteorológicos extremos 

Otros objetivos de la COP27 son, como enumera Guterres, cerrar una hoja de ruta sobre cómo aumentar la financiación para adaptación, ya que se espera que las necesidades de adaptación crezcan a más de 300 mil millones de dólares al año para 2030. “Las instituciones financieras internacionales y los bancos multilaterales de desarrollo deben cambiar su modelo de negocio y hacer su parte para ampliar el financiamiento para la adaptación y movilizar mejor la financiación privada para invertir masivamente en la acción climática”.  Aun así, “los impactos mortales del cambio climático están aquí y ahora” y es por ello que el secretario general de la ONU ha pedido a todos los gobiernos gravar las ganancias inesperadas de las compañías de combustibles fósiles.

Asimismo, ante el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, es necesario avanzar en un aumento de la protección. “Solo 24 horas de aviso de un evento peligroso inminente pueden reducir el daño en un 30%”, indica Guterres, que en marzo anunció el objetivo de garantizar que todas las personas en la tierra estén protegidas por sistemas de alerta temprana en un plazo de cinco años. Junto con el primer ministro de Pakistán, país aún intentándose recuperar de unas inundaciones que en septiembre acabaron con la vida de más de 1.500 personas, ha anunciadouna inversión inicial de alrededor de 3.100 millones de dólares, con la que se contempla que se abordar el seguimiento y la previsión, la comunicación rápida y la capacidad de respuesta.