En Bonn, reunidos para reforzar el multilateralismo climático
La cita internacional en Alemania marcará el rumbo hacia la COP31 que necesitamos: más eficaz, más justa y alineada con 1,5 ºC.
¿Por qué importa la SB64?
Las negociaciones climáticas intermedias de Bonn (SB64) se celebrarán del 8 al 18 de junio de 2026. Aunque suelen tener menor visibilidad que las COP, son uno de los momentos formales más importantes del año dentro del proceso climático internacional: permiten dar continuidad a los resultados de la COP anterior, preparar la siguiente cumbre y avanzar técnicamente en cuestiones que luego deberán resolverse políticamente.
SB64 no será una reunión técnica menor. El multilateralismo climático sigue siendo imprescindible: es el único espacio universal donde todos los países pueden negociar, acordar reglas comunes y coordinar la acción climática. Pero su legitimidad depende cada vez más de su capacidad para producir resultados: reducir emisiones, movilizar financiación, responder a impactos, avanzar en la transición justa y acelerar la salida de los combustibles fósiles.
La cuestión central de este año será si los países logran aprovechar el impulso político reciente para fortalecer el proceso climático internacional y avanzar hacia una COP31 más fuerte, más orientada a la implementación y más alineada con el objetivo de 1,5 ºC.
Un contexto internacional que abre oportunidades
Bonn llega tras dos señales políticas relevantes.
La primera es la Conferencia de Santa Marta, donde más de 50 países y la Unión Europea abordaron cómo avanzar en la transición fuera de los combustibles fósiles. Este debate conecta directamente con uno de los principales déficits de implementación del primer Global Stocktake: transformar el reconocimiento político de la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles en hojas de ruta concretas, justas, ordenadas y financiadas. Según el briefing de camino a la COP31, esta agenda debe generar opciones concretas, hitos y paquetes de cooperación para superar barreras económicas y políticas a la transición.
La segunda es la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas que acoge la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados frente al cambio climático, apoyada por 141 Estados. Esta resolución refuerza la idea de que la crisis climática no es solo un desafío político o económico, sino también una cuestión de derecho internacional, justicia y derechos humanos.
Ambas señales deben ser aprovechadas en Bonn: para mantener la salida de los combustibles fósiles dentro de la agenda de implementación y para reforzar la responsabilidad de los Estados en el cumplimiento de sus compromisos climáticos.
De Belém a Bonn: qué dejó la COP30
La COP30 cerró con avances importantes, pero también con límites claros. El paquete final intentó encontrar consensos en un contexto geopolítico difícil, pero quedó lejos de responder a la urgencia climática y a las brechas identificadas por la ciencia.
Entre los principales resultados de Belém destacan:
- La creación del Global Implementation Accelerator.
- El lanzamiento de la Belém Mission to 1.5.
- El avance hacia un futuro Mecanismo de Transición Justa.
- La adopción de indicadores para el Objetivo Global de Adaptación, aunque con dudas sobre su robustez.
- El compromiso de al menos triplicar la financiación para la adaptación hacia 2035.
- El anuncio de dos hojas de ruta lideradas por la Presidencia brasileña; una sobre la transición fuera de los combustibles fósiles y otra sobre deforestación.
Sin embargo, la COP30 también evidenció problemas relevantes: debilidades en transparencia procedimental, resultados insuficientes en financiación, ausencia de referencias operativas fuertes a combustibles fósiles en los textos finales y una distancia persistente entre la ambición política y la implementación real.
Qué se espera de Bonn
SB64 deberá convertir parte del paquete político de la COP30 en trabajo concreto y preparar una COP31 con mayor capacidad de implementación. Para ello, la cita de Bonn será especialmente relevante en cinco ámbitos:
1. Acelerar la reducción de emisiones
Bonn deberá reforzar el seguimiento de los compromisos de mitigación ya asumidos, en particular las nuevas NDC presentadas en el ciclo de 2035 y las iniciativas lanzadas por la Presidencia brasileña tras la COP30. También deberá empezar a construir el camino político y técnico hacia el segundo Global Stocktake, que comenzará en 2026 y concluirá en 2028. La cuestión clave será demostrar avances reales desde el primer balance global: reducción de emisiones, transición energética, adaptación, financiación y respuesta a pérdidas y daños.
2. Reforzar la financiación climática
La financiación será uno de los principales test de confianza del proceso. Tras la adopción del nuevo objetivo colectivo cuantificado, los países desarrollados deberán aclarar cómo contribuirán al objetivo de movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales para 2035. También deberán concretar cómo apoyarán el aumento de la financiación para adaptación y la capitalización de fondos clave, como el Fondo de Adaptación, el Fondo para los Países Menos Adelantados y el Fondo de Respuesta a Pérdidas y Daños.
3. Operacionalizar la transición justa
El Just Transition Work Programme deberá avanzar en la definición del mecanismo acordado en Belém. El objetivo debe ser construir una herramienta capaz de coordinar financiación, asistencia técnica, participación, derechos, empleo digno y protección social. El reto será evitar que la transición justa quede dispersa en múltiples espacios sin capacidad real de implementación ni impacto sobre los territorios y comunidades afectadas.
4. Mantener la salida de los combustibles fósiles en la agenda
La transición fuera de los combustibles fósiles no puede quedar limitada a declaraciones políticas o espacios paralelos. Bonn deberá contribuir a conectarla con el programa de trabajo sobre mitigación, el Global Stocktake, la transición justa, la financiación y la Agenda de Acción. El objetivo debe ser pasar del lenguaje político a hojas de ruta con calendarios, cooperación internacional, financiación y mecanismos de seguimiento.
5. Preparar una COP31 con resultados
COP31 deberá demostrar que el multilateralismo climático sigue siendo capaz de producir avances relevantes. Para ello, Bonn debe ayudar a ordenar una agenda cada vez más compleja y reforzar la coherencia entre negociación formal, Agenda de Acción, iniciativas de implementación y financiación. La COP31 no debería ser una nueva acumulación de procesos, sino un momento para mostrar avances tangibles en la implementación del Acuerdo de París.
Desde AmbiciónCOP estaremos en Bonn siguiendo de cerca las sesiones, promoviendo la participación hispanohablante en las conversaciones internacionales y poniendo el foco en cómo los acuerdos que se realicen se traducen en implementación.
¡Comparte este contenido y contribuye a la lucha frente a la emergencia climática!